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Aromaterapia aplicada en perros

Tripsie es una hembra de Border Collie muy simpática y muy educada. Desde que llegó a casa de cachorro, sus humanos hicieron todo a la perfección: la socializaron con más perros y personas, la habituaron a todo tipo de situaciones, ruidos, ambientes y contextos… y se preocuparon de darle una educación exquisita y actividad constante. Todo perfecto!

Es una perrita muy elegante y con carácter, pero bien modulado y canalizado.

border collie aromaterapia

Sus humanos viajan con frecuencia. Cuando lo hacen, dejan a Tripsie en una Residencia Canina a la que va desde que era muy pequeña.

Cada vez que llegaba comenzaba a desarrollar una estereotipia. Se perseguía la cola hasta morderla, por lo que Ana, educadora canina y una de las colaboradoras en la última investigación que he llevado a cabo, tuvo que trabajar con ella para corregir este comportamiento.

Tal era su fijación, que en un fin de semanas se quedaba prácticamente sin cola.

Lo normal, en un comportamiento de este tipo, sería atribuírselo a la ansiedad, al nerviosismo por el aburrimiento o la disminución de actividad en la Residencia. Pero sabíamos que el problema no podía ser este.

Ana tuvo a bien, coincidiendo con uno de sus picos en este comportamiento, utilizar aceites esenciales con ella, tal y como habíamos programado.

Más allá de su uso convencional, de ese “utiliza lavanda para relajar”… aplicó un sistema más elaborado y estratégico, dejando escoger al propio perro el aceite esencial que más necesita en este justo momento.

En el proceso de selección del Aceite Esencial con el que se sentía identificada, Tripsie escogió Aceite Esencial de Vetiver (Vetiveria Zizanoides).

aceite esencial de vetiver para perros 

Esta elección nos sorprendió porque no sería el que hubiéramos pensado para ella. Probablemente, sin pensarlo y atribuyendo esta estereotipia a las causas “de libro” hubiésemos escogido un aceite esencial de los habitualmente usados como relajantes.

Y aquí está la base de un gran descubrimiento. El ser humano “interpreta”, solo “interpreta” lo que el perro le está mostrando. Si no se cuestiona más allá de lo que ve, solo hace una valoración de los indicadores del problema, pero no del origen de ese problema.

Una interpretación debería considerarse con la relatividad adecuada. Construir una teoría en base a interpretaciones es, cuanto menos, aventurado.

Para nosotros, los aceites esenciales se han convertido en el intérprete que nos muestra lo que el perro quiere contarnos.

Los perros no pueden contarnos, con palabras, qué les sucede. No pueden respondernos. Por más que en las películas de animación los perros hablen y razonen como los humanos, en la realidad esto no sucede, por más que nos gustaría (o por más, incluso, que nos lo imaginemos o creamos). Al menos, todavía no me he encontrado con un perro que me responda a la pregunta ¿cómo puedo ayudarte? ¿qué te sucede?

Pero… fíjate qué interesante. Si analizamos la elección que hizo Tripsie, tenemos el comienzo de esta respuesta. El hilo del que tirar para ir al origen de su problema.

No estaba en la falta de actividad, no estaba en el posible aburrimiento. Estaba en que se sentía desubicada, desarraigada. No estaba con su familia humana y eso era lo que actuaba como disparador de la estereotipia.

Profundizando posteriormente con sus humanos, vimos que era un comportamiento que se producía solo en la residencia. No se producía cuando estaba en casa, en algunas ocasiones con más tiempo de inactividad del que podía pasar en la Residencia.

Comprender el origen del problema hace que la naturaleza de los procesos de intervención cambien, se hagan más directos, más eficientes, con mejores y más rápidos resultados.

¿De qué hubiese servido dar a Tripsie más sesiones de ejercicio o de entretenimiento? De nada. Hubiésemos puesto un parche donde no había herida.

Pero, también, ¿de qué hubiera servido ofrecerle otro aceite esencial que “sabemos que funciona muy bien para relajar”? De poco… no habríamos comprendido la naturaleza de su conflicto.

La elección del Vetiver dio a Ana la pista para poder comprender la realidad con muchos más matices..

Este uso de aceites esenciales pautado para comprender e intervenir en los problemas de conducta más habituales de los perros puede dar la llave a los profesionales para dar un salto y fijarse en el origen del problema y no solo en sus manifestaciones. Y esto es un verdadero avance para comprender la naturaleza profunda de los problemas de conducta en los perros.

Ana trabajó a nivel olfativo con Tripsie y el aceite esencial de Vetiver. Desde que lo hace, no ha vuelto a desarrollar esta esterotipia.

Además, le ha permitido trabajar a nivel conductual con ella para acabar con este problema. Sin esta pista, hubiese hecho lo que todos hacen con una estereotipia “de libro”: más ejercicio, más enriquecimiento ambiental, más actividad. Pero… el problema solo disminuiría.

Pero, ¿por qué funciona tan bien?

El olfato: un perro “mira” por su nariz

En relación con los humanos, los perros tienen un área de epitelio olfatorio (tejido de la nariz que capta los olores) mucho más extensa. Esto le da al perro la habilidad de detectar cantidades extremadamente pequeñas de olor y distinguir olores con precisión.

El olfato es el sentido más desarrollado en los perros. Dependiendo de la raza tienen entre 150 y 300 millones de células olfativas, frente a los aproximadamente cinco millones del ser humano. Al nacer, este sentido es el que ayuda al cachorro a encontrar a su madre, ya que tanto la vista como el oído aún no están desarrollados. Utilizan el olor para identificarse entre ellos.

Mientras que el cerebro humano es dominado y se caracteriza por una gran corteza visual, el cerebro canino es dominado principalmente por una corteza olfativa. El bulbo olfativo de los perros, en proporción al tamaño total del cerebro, es unas cuarenta veces mayor que el de los humanos. Según la raza, los perros tienen entre 125 y 220 millones de células olfativas extendidas sobre un área del tamaño de un pañuelo de bolsillo.

Se podría decir que los perros pueden reconocer moléculas en una concentración tan baja como el 10 elevado a -18,  o lo que es decir: reconocer dos granos de arena en una playa de 500 metros de largo, por 50 metros de ancho y 50 centímetros de profundidad.

Conozcamos, pues, cómo funciona este valioso sentido y cómo poder obtener su mayor rendimiento.

Oler de modo disociado

Otra de las características de la nariz en el perro es su capacidad para oler en estereofonía. Al inspirar, el cerebro del perro procesa todas y cada una de las partículas olorosas que han entrado en las fosas nasales de manera individual.

De este modo, el perro puede respirar y evaluar por separado cada una de las moléculas de olor captadas.

Olfatear, sí, pero no solo con la nariz

Además de la nariz, los perros disponen de otro elemento para analizar los olores. Se trata del denominado órgano de Jacobson, o vomeronasal.

Se trata de un pequeño canal que parte de la parte posterior a los incisivos, recorre el paladar y llega al piso de las fosas nasales.

En este órgano se encuentran unos centros olfativos que no están conectados con el cerebro, sino, directamente, con el sistema límbico.

Para utilizarlo, el perro realiza un particular movimiento de la lengua y los labios que le permite hacer pasar una parte del aire inspirado por el canal incisivo, permitiendo la entrada de éste en el órgano vomeronasal.

El órgano de Jacobson o vomeronasal permite al perro detectar hormonas que le sirven para identificar hostilidad, estados emocionales o alteraciones como el cáncer.

Por lo tanto, el perro percibe el mundo a través del olfato

 

Olfato canino y Aceites Esenciales

Los olores tienen un gran efecto inconsciente en el estado de ánimo, los recuerdos y las emociones. El olfato es capaz de provocar la liberación de endorfinas, si los recuerdos que reproducen resultan agradables.

Numerosos estudios avalan la estrecha relación entre el olfato y la psicología de las emociones. Según estos estudios, las áreas cerebrales de integración de las sensaciones olfatorias son muy extensas y se conectan de manera importante con las regiones que procesan a la memoria y que desencadenan acciones involuntarias de respuesta emocional.

El olfato, por tanto, es una óptima vía de entrada para trabajar con Psicoaromaterapia. Esto es así, ya que el proceso químico que se genera el sentido del olfato hace llevar la información hasta el bulbo olfativo, situado detrás de la nariz.

El proceso del olfato en Psicoaromaterapia se podría resumir de la siguiente manera: Las moléculas del olor, en forma de vapor químico, que están flotando en el aire, llegan a las fosas nasales y se disuelven en la mucosa, alojada en la parte superior de cada fosa nasal.

Debajo de la mucosa, en el epitelio olfativo, las células receptoras especializadas, también llamadas neuronas receptoras del olfato, detectan los olores. Estas neuronas son capaces de detectar miles de olores diferentes.

Las neuronas receptoras del olfato transmiten la información al bulbo olfativo, que se encuentra en la parte de atrás de la nariz.

El bulbo olfativo tiene receptores sensoriales que realmente son parte del cerebro, y envían mensajes directamente a:

  • los centros más primitivos del cerebro donde se estimulan las emociones y memorias (estructuras del sistema límbico), y
  • centros “avanzados” donde se modifican los pensamientos concientes (corteza dorsal).
  • Estos centros cerebrales perciben olores y dan acceso a memorias que evocan recuerdos relacionados con estas sensaciones

El sistema límbico, conocido como “cerebro primitivo”, no funciona de forma totalmente independiente, sino que está en constante interacción con la corteza cerebral. Una transmisión de señales de alta velocidad permite que el sistema límbico y el neocórtex trabajen juntos, y esto da sentido a que podamos tener control sobre nuestras emociones.

No es de extrañar que ya existan estudios científicos que demuestren la poderosa relación entre el olfato y la memoria, los estados de ánimo, las emociones y los pensamientos. Estudios recientes han confirmado, incluso, que muchas de las enfermedades físicas suelen tener una base emocional.

Conociendo esto, podremos utilizar los Aceites Esenciales por vía olfativa para potenciar determinados estados de ánimo y equilibrar otros. Conocemos Aceites Esenciales con propiedades vigorizantes, otros capaces de aliviar la depresión o tristeza, los hay calmantes, y, así, podríamos recorrer una amplísima lista de beneficios.

Los instintos y las emociones pueden llegar a ser el 90% de las decisiones en los humanos, tanto más en los perros. Por lo tanto, el trabajo con Aceites Esenciales y las reacciones emocionales que pueden desencadenar, puede llegar a ser muy efectivo en el trabajo con perros, en quienes el olfato es su sentido principal.

 

Por un uso consciente y “estratégico” de la Aromaterapia para los perros

Existen muchas maneras de colocarse frente a los Aceites Esenciales y su uso. Lo que más me ha maravillado del recorrido realizado hasta aquí, hasta la definición de este Sistema, es cómo los resultados siempre desbordan las previsiones.

He aprendido a escuchar, más que a prever el resultado. He aprendido a observar, más que aventurar lo que sucederá.

El uso de los aceites esenciales se ha convertido en una herramienta que va mucho más allá de lo que la “Aromaterapia convencional”, o la “Aromaterapia de uso divulgativo” propone.

Va mucho más allá.

Esto ya no se trata de aplicar unos aceites esenciales de esta manera o de aquella para conseguir este resultado o el otro.

Esto va de dejarse sorprender porque los resultados, aplicando un Sistema, van mucho más allá de lo esperado.

No solo aportan los beneficios buscados. Además, orientan, dan pistas, hacen poner el foco en el origen del problema.

Los perros se comunican con nosotros de mil formas, las sepamos interpretar o no.

Ahora sabemos cómo utilizar los Aceites Esenciales como “intérpretes” de los que los perros necesitan y se han convertido en una herramienta “de oro” para los profesionales del mundo canino (adiestradores, educadores, paseadores, peluqueros, voluntarios de protectoras, propietarios de hoteles o residencias caninas) que ya los utilizan.

No solo pueden beneficiarse de las enormes propiedades que les puede aportar para ayudar al perro a gestionar mejor sus emociones y, como consecuencia, tener mejor comportamiento y reducir el número o intensidad de conductas inadecuadas.

Ahora pueden identificar el origen de la conducta inadecuada que intentan modificar o reeducar.

 

Diego Fernández Requejo es Terapeuta de Perros, ayuda a profesionales del mundo canino mediante la aplicación de los aceites esenciales y la Aromaterapia. Diego es un emprendedor de éxito y alumno del Máster Europeo en Aromatología y Aromaterapia Integrada del Instituto ESB.

 

Diego Fernández Requejo Terapeuta Perros Aromaterapia

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8 Comentarios. Dejar nuevo

  • Qué efecto tenia esa planta en el perro? A qué situación familiar le llevaba para que dejase de morderse la cola? Yo tengo un Malinois de 8 años y no dejo de aprender cosas con él. Un saludo muy cordial.

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    • Enrique Sanz Bascuñana
      6 febrero, 2019 09:59

      Buenos días Carmen, pasamos su consulta a Diego Requejo, saludos cordiales.

      Responder
    • Diego Fernández
      8 febrero, 2019 09:52

      Hola, Carmen! El aceite esencial de Vetiver nos indicó que la estereotipia que estábamos observando era solo un síntoma visible, pero no era “el problema”. Comprendimos que había que trabajar la seguridad de Tripsie fuera de su contexto familiar, su independencia y ayudarle, en definitiva, a estar más tranquila cuando sabía que sus humanos no estaban cerca. No era una cuestión sencilla de comprender porque el entorno de la Residencia donde estaba no era nuevo para ella. Desde pequeña había visitado ese lugar asiduamente, había tenido fases de su socialización y habituación allí, por lo que el espacio no podía ser el desencadenante del comportamiento. La elección de Aceite Esencial que hizo nos hizo caer en la cuenta de este enfoque de su caso. El origen de su comportamiento no era de ambiental, no era de aburrimiento (tenía tiempos largos de ejercicio y enriquecimiento a diario). El origen era social. De este modo, se pudo ayudar a Tripsie en su estancia, con el Aceite Esencial de Vetiver y, también, trabajar a nivel conductual para ir empoderándola y haciéndola más autónoma e independiente.

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  • Enhorabuena, me ha encantado el articulo. Observar la reacción de los animales ante la autoselección de aceites esenciales me sigue sorprendiendo cada día. Ninguno responde de la misma manera, cada uno es único. un abrazo, Jeannette

    Responder
    • Enrique Sanz Bascuñana
      6 febrero, 2019 10:00

      Gracias Jeannette, así es, el espíritu de la aromaterapia siempre ha sido individualizar, los animales no están exclusidos de ello, saludos.

      Responder
  • Felicidades por el artículo,me ha encantado

    Responder
  • Ericka Montaño
    23 junio, 2019 00:50

    Diego, escribo desde México ojalá puedas ayudarme. Mi hermana tiene dos perros: un boxer ya de nueve años y un cachorro de buldog francés que recientemente se han metido en unas peleas impresionantes. Sabemos que es pelea por territorio pero ya no sabemos qué hacer. Salen a caminar dos o más veces al día, tienen un entrenador, pero ahora es imposible dejarlos juntos si no están mi hermana o su esposo para poder separarlos en caso de pelea. Bruno, el mayor, no está castrado (siempre fue muy tranquilo, casi casi de capacidades especiales, sin interés por otros perros y ni siquiera con perritas para cruzarse) y Jagger, el cachorro de seis meses, acaba de perder los wifis el jueves 20 de junio. La veterinaria espera que con eso se calmen los ánimos. Hasta ahora ha sido Bruno el que lleva las de ganar, pero ya está envejeciendo y tenemos miedo de que las cosas se pongan peor sobre todo por la fuerza de la raza de Jagger. Por favor ayuda!

    Responder
    • Hola Ericka, aquí tiene el comentario y respuesta de nuestro colaborador, Diego Fernández Requejo:
      “Hola, Ericka!
      Vaya por delante que, sin una valoración presencial siempre es demasiado aventurado hacer cualquier juicio sobre las situaciones que tienen que ver con la conducta y comportamiento de los perros.
      No obstante, por lo que cuentas, estáis dando todos los pasos correctos.
      En casos de reactividad canina hay que tomar medidas y hacerlo cuanto antes, y es lo que estáis haciendo, tanto desde el punto de vista de la conducta, con el entrenador, como a nivel fisiológico, con el veterinario.
      Lo más importante es que tengáis paciencia. Los procesos no son sencillos ni cortos en el tiempo. Por ejemplo, el resultado de su operación lo comenzaréis a notar dentro de 6 u 8 meses, en lo que su cuerpo vuelve a un nuevo equilibrio hormonal.
      También es muy importante que abordéis este campo desde la conducta, por lo tanto haced buen caso a las pautas que os esté dando vuestro entrenador, que él podrá ir viendo, en persona la evolución del caso.
      Un saludo!”

      Responder

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