El valor real del aceite esencial: una experiencia en Ecuador
En el año 2018 tuve la oportunidad de viajar a Ecuador, invitado por un productor de aceites esenciales de la selva andina de ese país, mi amigo Rafael Parducci.
Aunque había hecho alguna destilación pequeña como demostración en mis cursos, realmente nunca había vivido desde el principio al fin, un proceso de destilación.
En este caso, destilamos madera de palo santo y resina de incienso gris, ambas del país.
El proceso artesanal: desde la madera hasta el aceite esencial
No me alargo mucho, sólo os explico sobre el palo santo, pero imaginaros que primero la madera tiene que ser recolectada tras unos 4 años desde que el árbol ha muerto para aprovechar la resina que se reconcentra en su interior y se madura, verde la madera tiene un rendimiento en aceite esencial muchísimo más bajo y de inferior calidad.
Después, la madera tiene que trasladarse desde la costa a la capital, Quito.
En Quito la recogemos y la trasladamos a la zona norte, donde está la instalación de destilación, en la selva andina.
Pero claro, eso viene en trozos de madera más o menos grandes. Antes de destilar, vamos al pueblo y un carpintero muy mayor nos trocea con la sierra todos esos trozos para conseguir pedazos más pequeños que puedan triturarse.
Una vez tenemos los trozos más pequeños, se trituran y se hacen astillas más pequeñas, porque los materiales duros, si no se hacen pequeños, no liberan la esencia que tienen dentro.
Las astillas ya pueden destilarse: prepara la caldera, llénala de materia vegetal y agua, y comienza la destilación.
En medio de la selva, en abierto, con insectos yendo y viniendo por todas partes y atraídos por el aroma que va saliendo poco a poco del serpentín a medida que comienza a salir el destilado. Estamos refrigerando con el agua del arroyo que viene de la selva, pura y cristalina, y pasa por la casa.
Después de unas horas interminables de espera (os pido disculpas, pero el sol de la selva borró la tinta de la libreta donde iba apuntando los datos, no es broma), vigilando que comience a salir cuando se llega a temperatura de ebullición, por fin, comienzan a aparecer las primeras gotas de hidrolato con aceite esencial.
Hay que ir separando poco a poco: estamos en unas instalaciones muy primitivas y artesanales y cada 15 minutos extraemos lo que ha soltado la caldera y separamos en un vaso florentino el aceite esencial del agua de la destilación (hidrolato).
Poco a poco vamos separando esas joyas aromáticas, mientras seguimos siendo cada vez más visitados por los amigos del bosque, especialmente esas preciosas abejas diminutas que viven en esas zonas (sin aguijón, no pican) que se embelesan con los vapores del destilado.
Rendimiento final
Tras bastantes horas de trabajo continuado (no puedes dejar la caldera sola) y cuando se observa que ya no sale más líquido, se procede a acabar con el proceso.
Conseguimos 900 ml de aceite esencial de 100 kg. de madera de palo santo. Es un rendimiento bastante bueno.
Realmente el aroma era impresionante, todo se impregna de él, mis ropas incluso no pudieron quitarlo hasta varias lavadas una vez en casa.
Casi me detienen por el olor que desprendía, y yo sin darme cuenta
En el viaje de regreso a España, me pararon un montón de veces y me registró la policía, porque creían que transportaba droga en las botellas que iban en mi equipaje. Llevaba muchas de distintos destilados que me regaló Rafael, más todo lo que destilamos en esos días allí. Eso me lo explicó posteriormente una alumna que era azafata de tierra, me dijo que iba «marcado» desde Quito y hasta mi destino en Barcelona.
Yo no era consciente, pero mi olor era tan intenso (a destilados) que los pasajeros de mi alrededor estaban molestos. Ingenuamente, yo creía que era por otros que iban al lado con pintas de muy poca higiene.
Bueno, por suerte para mí, no transportaba ni un átomo de droga de ningún tipo, porque me revisaron el equipaje en todas las aduanas físicamente (Quito, Bogotá, Madrid y Barcelona) y en el último control de la Guardia Civil, hicieron test de drogas a la botella de litro que traía de aceite esencial de palo santo.
Ahí me di cuenta de lo fácil que puede ser que alguien te coloque algo en tu equipaje y te arruine la vida sin comerlo ni beberlo…
Lecciones sobre el valor del aceite esencial
Bien, mi pregunta es, ¿a qué precio venderías un mililitro de ese aceite esencial?
¿Qué coste económico ha tenido toda esa operación? ¿Qué coste energético? ¿Cuánto tiempo y esfuerzo se ha dedicado a cada gota?
Entonces, en esa experiencia, yo me hice consciente del valor que tenía cada gotita de aceite esencial que conseguíamos separar de su hidrolato.
Y creo, que el coste es muy superior a lo que pagamos con dinero.
Y ese dinero con el que se ha pagado esa gota de aceite esencial, está dando de comer a las personas que lo recogieron en la costa de Ecuador, teniendo que protegerse por mil medios de la cantidad de mosquitos que hay allí, pasar calor, sed, fatiga…
Ese dinero le dio de comer a las personas que lo transportaron y nos lo vendieron. También a los que lo llevaron hasta la selva, así como al carpintero que cobró por su trabajo.
Ese dinero dio de comer al destilador, que tiene una gran inversión en medios, espacio, energía, trabajo
Ese dinero da de comer al que envasará y venderá posteriormente el aceite esencial, y con ese aceite esencial, ese dinero dará de comer al terapeuta que aplique una terapia, o a la persona que lo use para un cosmético o un perfume…
Esa gota, que tiene un coste mucho más alto del precio al que la compramos, finalmente, servirá para sanarnos de algo, curarnos de algo o traernos bienestar.
Esa gota, vale mucho, valórala, valora a las personas que se esfuerzan en producir o recolectar, destilar, seleccionar y envasar y hacerte llegar ese tesoro de la naturaleza.
Porque si nosotros, que somos los que tenemos un poco de conciencia del esfuerzo que supone conseguir cada gota, no somos los que le damos valor ¿quién lo va a hacer? ¿los que creen que sirve lo mismo eso que una molécula industrial barata de síntesis? ¿los que te venden esencias artificiales que les cuestan nada y menos y te dicen que son naturales o tan buenas como las naturales?
Hay que apoyar al Sector Primario
El sector primario, es la base y la fuente de todo lo que necesitamos materialmente para vivir (comer, beber, vestirnos, sanarnos). Todas las civilizaciones se han basado en él, y la fuente de la riqueza, hasta hace relativamente poco tiempo, estuvo basada en cosas tangibles y necesarias para la vida.
Mi padre, que en paz descanse, era un hombre sencillo de campo. Leñador y cosechador. Obrero, posteriormente. Pero no era tonto. En su sencillez, solía decir cuando veía las injusticias que se cometían con la agricultura, ganadería o pesca: “entonces que vamos a comer ¿tornillos?”
Pues si mi padre viviera ahora, tal vez diría ¿qué vamos a comer, “bites”, tarjetas de plástico, bitcoins?
Hay suficiente información para ver la manipulación y engaño que pretenden colarnos. Hay que apoyar al sector primario. De ellos depende nuestra vida y la de nuestros descendientes. No somos máquinas, somos seres humanos. Y si estamos en temas de salud y terapias naturales, necesitamos alimentación natural, no procesada, y los insectos, que se los coman ellos…
Conclusión: Valora cada gota
El aceite esencial que compramos no es solo un producto; es el resultado de un esfuerzo colectivo que involucra trabajo humano, recursos naturales y respeto por la naturaleza. Como profesionales o aficionados de la aromaterapia, tenemos el deber de educar y valorar el esfuerzo detrás de cada botella.
¿A qué precio venderías una gota de este aceite esencial?
Recuerda siempre el camino que recorrió esa gota hasta llegar a ti y lo que representa para quienes participaron en su producción.
Formación en aromaterapia y destilación artesanal
En el Instituto ESB, ofrecemos formación en aromaterapia y técnicas de destilación para quienes deseen aprender más sobre los procesos y valores que hay detrás de los aceites esenciales. Si quieres profundizar en el arte y la ciencia de la destilación artesanal, consulta nuestros programas de formación en nuestra página web o escríbeme a: enrique@institutoesb.com.
¡Un abrazo aromático!
Enrique Sanz Bascuñana.
Aromatólogo A.E.A.
Director Instituto E.S.B.

