
Quedarse con el titular es un problema en nuestro sector
El pasado 4 de marzo del 2025, apareció una noticia en el periódico «La Vanguardia», que crea una alarma para todas las personas que usamos aceites esenciales en difusión ambiental en nuestras casas.
Debido a que he recibido varios mensajes solicitando mi opinión y aportación profesional al tema, desgrano el artículo y las investigaciones que han dado pie a la noticia, para ver cuánto hay de cierto o de manipulación en los titulares.
Lo que este medio de prensa destaca en titulares, incluyendo redes sociales, son dos frases muy llamativas:
Muy bien, más allá de los titulares ¿cuántas personas se van a molestar en leer el artículo entero?: pocas, ¿cuántas personas van a tener en cuenta las opiniones discordantes que plantean algunos profesionales del sector de las fragancias? menos; y ¿cuántas personas van a buscar el artículo o artículos científicos en que se basa la noticia, para ver en qué ha consistido realmente el experimento? casi nadie.
El tema viene de lejos
En septiembre del año 2013, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ya publicó algunos artículos alertando de la peligrosidad de algunos ambientadores (velas perfumadas, aceites de quemar e inciensos), puedes verlos en las referencias del artículo.
Se dice que han analizado 22 ambientadores en los que interviene la difusión a través del calor, sea combustión como velas e inciensos o de forma indirecta como en los aceites.
Llegan a conclusiones como que es mejor usar velas que aceites o incienso, sobre todo por la cantidad de benceno y formaldehído que emiten. Ponen el ejemplo de los famosos conos de Satya Say Baba, que emiten 490 microgramos de benceno por metro cúbico frente a los 60 que emite un cigarrillo, mientras que sus varillas de incienso dispersan más de 3.000 microgramos de partículas finas por metro cúbico.
Sólo para comparar, en un estudio realizado en locales de ocio de Barcelona en el 2007 (cuando se fumaba dentro), la concentración media de esas partículas estaba en torno a 182 microgramos por metro cúbico frente a los 34 de locales de no fumadores.
A modo de anécdota, en varias ocasiones he tenido que pedir que dejasen de quemar esas molestas barras de incienso «Nag Champa» en las instalaciones donde teníamos nuestra aula presencial, porque nos molestaban e interferían muchísimo en las prácticas olfativas en nuestras clases. La mirada de estupor de los «iluminados» que creen que este tipo de varillas de quemar (deberían llamarse así, no «inciensos») son productos naturales y sanos lo decía todo, pero lamentablemente, este tipo de productos de la India suelen ser aromas sintéticos y nada sanos.
Vamos directamente a por las acusaciones
1) Cuando se liberan fragancias en espacios interiores, reaccionan rápidamente con el ozono que entra en los edificios a través de los sistemas de ventilación y llenan el aire de partículas de escala nanométrica capaces de llegar a lo más profundo de los pulmones.
Ok. deberíamos saber que el efecto beneficioso que tiene el paseo por un bosque de pinos, abetos y otros árboles, respirando los aromas naturales que desprenden, se debe a sus esencias, compuestas básicamente por terpenos. ¿Eso es un problema o es algo sano y terapéutico? Exacto, es algo positivo, sano y beneficioso para la salud.
El problema se plantea en espacios interiores y con mala ventilación, así como en entornos urbanos y con aire contaminado y de baja calidad. Está comprobado el efecto irritante del ozono en determinadas concentraciones sobre las vías respiratorias.
Aquí lo que hay que plantearse también es cuando las fragancias que se liberan no son naturales ni sanas, qué pasa con esas partículas que penetran en lo más profundo de los pulmones.
Porque eso es sobre lo que han investigado realmente: fragancias comerciales, sintéticas, artificiales, que es lo que se emplea en ambientación actualmente.
Sin embargo, meten en el mismo saco a los aceites esenciales, cuando, como voy a demostrar más adelante, no son las sustancias con que han experimentado en su laboratorio controlado.
2) El último de sus estudios se ha focalizado en las ceras perfumadas, que se publicitan como no tóxicas porque, a diferencia de las velas, no producen llama. Pero la conclusión de los profesores de ingeniería civil de Purdue Nusrat Jung y Brandon Boor es que, en realidad, contaminan el aire interior al menos tanto como las velas porque los terpenos (los compuestos químicos responsables de sus aromas) que liberan reaccionan rápidamente con el ozono formando una cantidad significativa de partículas a escala nanométrica.
Curiosamente, cuando nos remitimos al estudio y analizamos qué tipo de productos se han usado para el experimento, aparecen una serie de fragancias que no corresponden a aceites esenciales ni aromas que se obtengan de forma natural. Puedes ver el listado en esta imagen.

Referencia: https://pubs.acs.org/doi/suppl/10.1021/acs.estlett.4c00986/suppl_file/ez4c00986_si_001.pdf
Como puede verse, en este listado aparecen infinidad de fragancias que no corresponden a aceites esenciales ni se obtienen de forma natural: papaya, piña, musk, ámbar, woods, bambú…
El resto, si bien pudiera obtenerse por destilación o expresión (lo que usamos en aromaterapia) por sus características y precios, no se emplean en la industria de la ambientación industrial: cedro, vainilla, mandarina, lima, eucalipto, limón, pachuli, bergamota, salvia, limón, menta piperita, lemongrass y jengibre.
Como digo, son materias primas nobles y su precio, persistencia y variabilidad no las hacen adecuadas para los ambientadores de gran consumo y son económicamente inviables.
Impacto de las nanopartículas para la salud
En el artículo se hace referencia a la Dra. Sandra Dorado, de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
Su opinión es ambivalente: por un lado dice que las nanopartículas pueden provocar estrés oxidativo y reacciones inflamatorias a lo largo de las vías aéras, empeorando el asma, la EPOC y otras enfermedades pulmonares, o que pueden causar enfermedades respiratorias crónicas, así como que la contaminación puede dar lugar a trombosis, cardiopatías sistémicas y enfermedades neurovasculares.
Pero por otro lado, señala que para saber el daño que pueden ocasionar las nanopartículas, habría que estudiar cada una de ellas, porque están en diferentes compuestos de distintos orígenes. Y que es difícil determinar si la contaminación de esos aromas domésticos es superior o inferior a la que causan los vehículos a motor, ya que hay variables como la ventilación de la casa, los purificadores de aire, etc. que influyen mucho.
Señala además que lo que si es claro es que los terpenos tienen efecto irritativo tanto para las vías respiratorias como a nivel cutáneo.
Sin embargo, la Dra. no explica que hay muchos tipos de terpenos, y que de ningún modo todos ellos tienen el mismo nivel de irritación ni respiratorio ni cutáneo. De hecho, según Robert Tisserand en la obra de referencia mundial en toxicología de los aceites esenciales (Essential Oils Safety, 2nd ed.), el efecto sensibilizante de aceites esenciales ricos en terpenos es debido a la formación de productos químicos debidos a la oxidación por las condiciones de almacenamiento.
También recuerda que por ejemplo, la inhalación de alquenos como el limoneno -(+)-limoneno- proporciona protección frente a los efectos perjudiciales del ozono endógeno (el que producimos internamente) y tiene un efecto beneficioso como limpiador en asma. Asímismo señala que su inhalación previene la obstrucción bronquial en ratas.
Llegando a conclusiones
El artículo también refleja la opinión de Germán Castillo, director de la Asociación Española de Fragancias y Aromas Alimentarios (AEFAA), que lógicamente ha de defender los intereses de su sector, pero que señala varias cosas muy acertadas desde mi punto de vista:
- Que la formación de partículas ultrafinas en el aire interior depende de múltiples factores, como ventilación, temperatura y otras fuentes del hogar
- Que los resultados de estudios hechos en ambiente controlado pueden variar con respecto a otros entornos reales con otras condiciones de ventilación, por ejemplo
- Que se hayan estudiado ciertos tipos de ceras y velas no implica una muestra representativa de todos los productos perfumados del mercado, habiendo infinidad de posibles formulaciones y como consecuencia, mayor formación de nanopartículas.
- Que el que las concentraciones del estudio de nanopartículas derivadas de terpenos puedan ser similares a las de fuentes de combustión de hidrocarburos (estufas, motores) no determina los efectos específicos que pueden tener sobre la salud en comparación con ellas.
Parece entonces bastante razonable tener las siguientes precauciones:
- En entornos industriales y urbanos, espacios cerrados y oficinas y lugares con fotocopiadoras, impresoras láser o limpiadores a base de ozono, hay que facilitar la ventilación para reducir el contenido en ozono. También los humidificadores ayudan a ello.
- Eliminar el uso de inciensos (varillas y conos) elaborados con esencias artificiales o sintéticas.
- Eliminar el uso de ambientadores elaborados con esencias artificiales o sintéticas.
- Es mucho mejor usar velas normales (por la luz) que usar velas perfumadas: por su coste, están elaboradas con esencias sintéticas y parafina, y quemar esencias nunca es una buena manera de ambientar: se consume mucha más esencia y tiene menor efecto que con un difusor, por ejemplo. Por ello, estas velas se aromatizan con fragancias sintéticas.
- Hemos visto que muchas ceras perfumadas también se realizan con este tipo de fragancias, así que es mejor no usarlas.
- Sustituir la ambientación química artificial por aceites esenciales puros y naturales, con difusores, sprays etc., es una manera mucho más sana y agradable de crear atmósferas naturales en casa o el trabajo.
Muy importante: cualquier exceso es malo: la ambientación debe de ser suave y delicada. Es evidente que hoy en día se abusa (y mucho) de la cantidad de esencias que se usan en ambientación (tiendas, oficinas, hogares…).
Esto se debe a la degradación del olfato y a la necesidad de estímulos fuertes. Con el tiempo, usando aceites esenciales auténticos, el olfato se va refinando y acostumbrando a valorar fragancias realmente naturales y equilibradas.
Pero aquí también pueden cometerse excesos, y no conviene hacerlo, aunque sean naturales. El objetivo es que todo el mundo se sienta a gusto en un lugar y a nadie ofenda la aromatización en demasía.
Por eso, y para finalizar, estoy de acuerdo con lo que dice la profesora Jung sobre lo de recrear un bosque en casa, recordemos:
“Un bosque es un ambiente prístino, pero si usas productos de limpieza y aromaterapia llenos de fragancias fabricadas químicamente para recrear un bosque en tu hogar, en realidad estás creando una enorme cantidad de contaminación del aire interior que no deberías respirar”
Aunque con una puntualización: apreciada Sra. Jung, los productos de aromaterapia no se fabrican con fragancias químicas. Esos productos industriales que usan el término «aromaterapia», realmente emplean fragancias sintéticas y no aceites esenciales, que es lo que usamos en aromaterapia. NO TODO LO QUE HUELE BIEN ES AROMATERAPIA.
Referencias
Artículo de la Vanguardia
https://www.lavanguardia.com/vivo/20250304/10426427/productos-perfumados-contaminan-aire-casa-tanto-estufa-gas.html
Artículo Purdue University
https://www.purdue.edu/newsroom/2025/Q1/air-inside-your-home-may-be-more-polluted-than-outside-due-to-everyday-chemical-products/
OCU
https://www.ocu.org/salud/bienestar-prevencion/informe/ambientadores-dossier
https://www.ocu.org/organizacion/que-hacemos/logros/ambientadores
Robert Tisserand
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