Receptores olfativos en tejidos humanos: un mundo de sorprendentes posibilidades
Si, parece sorprendente, pero no sólo están en la piel. Se han descubierto los mismos receptores químicos que tenemos en el olfato en distintos tejidos humanos: pulmones, testículos, intestino, piel, corazón y sangre.
Los fisiólogos celulares Désirée Maßberg y Hanns Hatt de la Universidad Ruhr de Bochum (Alemania) analizan en esta publicación más de 200 estudios en los que se identifican los receptores olfativos, en un intento de identificar mejor sus funciones. Los resultados son extraordinarios.
Por ejemplo, los receptores olfativos del hígado y colon pueden frenar la proliferación de células cancerosas. También pueden tener una función similar en la próstata, aunque la evidencia no está clara sobre si en esta circunstancia restringen o promueven el crecimiento de células tumorales.
Es decir, se abre un mundo de posibilidades e investigación hasta ahora completamente inauditos y muy sorprendentes.
¿Quiere decir eso que la piel “huele”, por ejemplo?
Bien, esto nos lleva a otro nivel de profundización en este tema.
Los sentidos (olfato y tacto son dos sentidos aparentemente distintos) son las puertas y puertos que nos permiten comunicarnos con el exterior.
Puertas de entrada y salida de experiencias. El olfato registra una serie de estímulos, el oído otros, el tacto otros, los interpreta y nos da una percepción, una experiencia que nos sirve para vivir.
Vamos a lo práctico. Cuando olemos un aceite esencial (olfato), esas moléculas que se ponen en contacto con la mucosa olfativa, interactúan con los receptores olfativos de que estamos hablando, y envían un input al interior del organismo (cerebro, pulmones, sangre, etc.)
Cuando estudiamos la aromaterapia y la psicoaromaterapia, observamos que hay efectos físicos y emocionales ligados a la olfacción. Aquí claramente podemos decir que olemos y que hay un efecto beneficioso o terapéutico ligado a esa acción.
Pero, si ese mismo aceite esencial que he olido, y que, por ejemplo, me ha transmitido una sensación de tranquilidad, lo aplico en la piel ¿tendré el mismo efecto?, ¿los receptores olfativos de la piel funcionarán por igual?
Bueno, sabemos que hay aceites esenciales que aplicados en masaje tienen ese mismo efecto que pueden tener por inhalación, porque los aceites esenciales tienen componentes químicos que pasan a la sangre y que tienen propiedades específicas.
Lo que no sabemos todavía (yo imagino o creo que no) es si esos receptores olfativos de la piel transmiten la misma experiencia que los que hay en el epitelio olfativo.
Y es que hay que tener en cuenta, que los aceites esenciales son más que una sustancia con una composición química compleja.
La naturaleza de los aceites esenciales
A medida que vamos conociendo y experimentando con los aceites esenciales, nos damos cuenta de lo poco que sabemos y lo mucho que hay que aprender y descubrir todavía.
Por ejemplo, pregunta clave: ¿qué es para ti un aceite esencial?
- Soy del equipo de los materialistas, sólo son componentes químicos, pura materia
- Soy del equipo de los espiritualistas, son el alma de la planta, pura vibración
- Soy del equipo de los “esotéricos”, tienen poderes sobrenaturales, son pura magia
Bueno, lo escribo en clave de humor, que nadie se ofenda ni lo tome a modo personal.
En mi caso, no puedo clasificarme en ninguno de esos equipos. Llevo demasiados años con los aceites esenciales para darme cuenta de mi grandísima ignorancia.
Así que, a falta de mejor teoría, me apunto a la que aprendí hace muchos años del Dr. Pénöel y P. Franchomme, que además encaja con mis creencias.
Ellos plantean en su obra de referencia “L’Aromathérapie Exactament”, la posibilidad de un ternario para comprender lo que son los aceites esenciales:
MATERIA-ENERGÍA-INFORMACIÓN
Una visión completa sobre los aceites esenciales
Esta explicación sobre la “esencia de las esencias” creo que responde mucho mejor a las incógnitas que se nos presentan hasta el momento.
Como decía antes, a falta de mejor explicación, yo decido “comprar” esta.
Para los materialistas, evidentemente, los aceites esenciales son sustancias materiales con una composición química bien determinada y potente y con propiedades físico-químicas. Eso no lo discutimos.
Para los espiritualistas, los aceites esenciales también contienen una parte de energía. Aquí tenemos que ser cuidadosos para no caer en malas y extrañas concepciones de lo que significa “energía”. Estamos hablando de lo que se considera seriamente que son formas de energía: cinética, potencial, térmica, eléctrica, electromagnética y química o atómica (nuclear). Personalmente, me decanto por la energía bioeléctrica como característica de esa parte que no se ve, pero se siente, en los aceites esenciales.
Para los esotéricos, aunque no tenga nada de esotérico, los aceites esenciales también son información. Esta es la parte más complicada y difícil de entender, puesto que el concepto de “información” es artificial, una construcción conceptual, que implica un proceso de abstracción, una simbolización de aspectos de la realidad mediante una particular forma de intercambio de energía y/o materia. Algo que nos sirve para entendernos, vaya.
¿Qué diferencia a dos aceites esenciales con componentes químicos muy similares, o comunes, pero con efectos distintos? ¿Sólo la química? ¿O la información y energía que contienen es la que permite ese salto diferencial? Os aseguro que hay un universo más allá de los “quimiotipos”, que no pueden explicarlo todo en la acción de los aceites esenciales ni mucho menos.
¿Quién conoce todos los secretos de los aceites esenciales, la salud y la enfermedad?
Hemos comenzado con receptores olfativos que no están en el olfato, pasado a la composición interna de los aceites esenciales, y esto nos lleva, inevitablemente, a platearnos qué es la realidad que vivimos y qué son las experiencias por las que transitamos diariamente.
Si deseas encontrar los secretos del universo,
piensa en términos de energía, frecuencia y vibración
Nikola Tesla
Energía, frecuencia y vibración. ¡Ahí queda eso para quien quiera recoger el guante del genial Tesla!
Por favor, no os dejéis engañar por los manipuladores en cuanto a frecuencias y vibraciones en los aceites esenciales. Aquí tenéis un trabajo mío de hace algún tiempo sobre el tema.
Como os decía antes, sabemos muy poco de muchas cosas, y por eso yo insisto tanto a mis alumnos que nos centremos en lo que si sabemos de cierto de los aceites esenciales: sus propiedades y aplicaciones reales, los problemas que pueden darnos, las interacciones que podemos ir descubriendo con otros elementos, como productos químicos o medicamentos…
Finalmente, hay que “triar” y seleccionar lo que nos resulta útil y práctico, lo que nos ayuda y nos mejora la vida.
Podemos teorizar y abrir mundos y submundos en la mente humana que no nos van a servir para un pimiento en la vida real, pero nos van a consumir una gran cantidad de energía y recursos.
Yo sigo proponiendo lo mismo, concentrarnos en lo que sabemos, emplear sabiamente aceites esenciales de forma individual preferentemente (sin descartar mezclas cuando sean necesarias) e intentar ir a lo fundamental en todo.
En la preparación de este artículo, y para cerrar aquí, me encuentro con el siguiente comentario tras examinar distintas teorías y datos sobre el ternario materia-energía-información:
“Factores esenciales:
Materia, energía, información, esencia,
Existen factores esenciales que no son ni materia, ni energía ni información, como por ejemplo el tiempo o el espacio. el espacio puede tener forma y contener materia, energía e información, pero aparentemente no es ni materia ni energía ni información, es espacio
El espacio y el tiempo son esencia.”
Pues eso, al final, TODO LO ESENCIAL ES ESENCIA.
¡¡Un abrazo aromático!!
Enrique Sanz Bascuñana. Aromatólogo A.E.A. Director Instituto E.S.B.

