
La fórmula del incienso del Templo (Éxodo 30, 34): estakté, onycha, gálbano e incienso puro
Entre los pasajes bíblicos relacionados con las materias aromáticas, pocos han suscitado tanto interés como Éxodo 30, 34–38, donde se prescribe una fórmula de incienso destinada al culto del santuario. Se trata de un texto breve, pero de extraordinaria densidad filológica, ritual e histórica. En él aparecen cuatro ingredientes —estacte, onycha, gálbano e incienso puro— cuya identificación ha sido discutida durante siglos por exegetas, filólogos, botánicos, historiadores de la religión y especialistas en productos aromáticos.
Leído con atención, el pasaje no describe una simple mezcla olorosa, sino una composición sagrada, reservada a un uso cultual preciso. El texto indica que debía prepararse “según el arte del perfumista”, reducirse a polvo fino y colocarse ante el Testimonio, en el espacio de la presencia divina. Además, su reproducción para uso profano quedaba expresamente prohibida, lo que confirma que no nos hallamos ante un perfume ordinario, sino ante una formulación ritual separada del uso común. Esa reserva cultual sitúa la fórmula del incienso del Templo en la intersección entre liturgia, técnica perfumística y simbolismo religioso.
Desde la perspectiva de la aromatología —entendida como estudio riguroso de las materias aromáticas naturales en sus dimensiones botánica, histórica, filológica, química y cultural— este pasaje resulta especialmente relevante. Obliga a confrontar traducciones antiguas, tradiciones exegéticas, comercio de resinas del Próximo Oriente y conocimientos técnicos sobre sustancias olorosas. También obliga a la prudencia: varios de sus términos siguen siendo objeto de debate, y ninguna lectura seria debería presentar como certeza lo que las fuentes sólo permiten formular como hipótesis.
Éxodo 30, 34 y el contexto ritual de la fórmula
El texto hebreo menciona nataf, shechelet, chelbenah y levonah zakkah, traducidos habitualmente como estacte, onycha, gálbano e incienso puro. A continuación, Éxodo 30,35 ordena confeccionar con ellos un incienso “según el arte del perfumista”, puro y santo, y el versículo 36 prescribe pulverizar parte de la mezcla “muy fina” antes de depositarla delante del Testimonio. Todo ello aparece dentro del conjunto de instrucciones cultuales del santuario, junto con otros elementos reservados al servicio litúrgico.
Este contexto es decisivo. La fórmula no aparece como una curiosidad botánica, sino como una composición litúrgica cuidadosamente reglada. La igualdad de proporciones, la intervención de un arte especializado y la prohibición de reproducir la mezcla para uso privado sugieren una elaboración codificada, propia de una tradición cultual desarrollada. El texto presupone, por tanto, no sólo acceso a materias aromáticas valiosas, sino también conocimiento técnico sobre su selección, tratamiento y combinación.
Debe evitarse aquí una simplificación frecuente: imaginar que Israel fue pionero exclusivo en el uso ritual de sustancias aromáticas. La documentación histórica muestra con claridad que Egipto, Mesopotamia, Arabia meridional y otras culturas del Próximo Oriente antiguo conocían desde mucho antes el empleo ceremonial de resinas, gomas y perfumes en templos, palacios y ritos funerarios. La singularidad bíblica no consiste en haber inventado el incienso ritual, sino en la forma teológica y litúrgica específica en que estas materias son integradas en el culto de Israel.
Estakté: exudación selecta y problema de traducción
El primer ingrediente, nataf, suele traducirse por stacte o estacte. La versión griega de los Setenta emplea staktē, término asociado a la idea de “gota” o “lo que gotea”, lo que sugiere una sustancia obtenida por exudación espontánea. Sobre esa base, una interpretación muy extendida en la tradición occidental ha identificado la estacte con una fracción especialmente fina de la mirra: la resina que fluye de manera natural, antes de la incisión, o una calidad selecta del exudado aromático.
Esta lectura sigue siendo una de las más plausibles, tanto por razones filológicas como por su coherencia con la historia del comercio aromático antiguo. La mirra fue una de las grandes materias balsámicas del mundo antiguo, valorada en contextos rituales, medicinales y perfumísticos. Además, desde el punto de vista olfativo y químico, una exudación selecta de mirra encajaría bien en una composición de incienso de carácter solemne.
Ahora bien, conviene mantener la cautela. El hebreo nataf describe la idea de “gota” o “exudación”, pero no identifica por sí solo una especie botánica concreta. Por ello, resulta más riguroso afirmar que la asociación con una mirra fina o espontáneamente exudada es una hipótesis fuerte y tradicionalmente influyente, pero no una certeza absoluta. En este punto conviene enlazar con nuestro análisis específico sobre la mirra stakté, donde se estudian con mayor amplitud la calidad de la resina, su perfil histórico y la evolución filológica del término.
Onycha: el ingrediente más discutido
El segundo componente, shechelet, traducido tradicionalmente como onycha, es probablemente el más controvertido de toda la fórmula. El término conocido en las traducciones modernas depende aquí en gran medida de la versión griega, que usa onycha, palabra relacionada con la idea de “uña” o “garra”. A partir de ello surgió la conocida hipótesis según la cual la onycha sería el opérculo de ciertos moluscos marinos, una pieza córnea semejante a una uña que, al ser tratada y quemada, habría servido como materia odorífera.
Esta identificación antigua no es arbitraria. Algunos autores clásicos, entre ellos Dioscórides, mencionan sustancias aromáticas vinculadas a productos marinos de este tipo. La forma del opérculo, su nombre griego y determinadas tradiciones posteriores favorecieron esta lectura. Sin embargo, la propuesta plantea dificultades importantes. No está claro que el término hebreo original designara necesariamente una materia animal marina, ni todos los estudiosos consideran verosímil su inclusión en una composición sagrada israelita.
Por ello, se han propuesto alternativas. Una de las más conocidas identifica la onycha con el ládano o labdanum, resina obtenida de especies de Cistus, muy apreciada desde la Antigüedad por su riqueza aromática. También se han sugerido otras gomas-resinas, aunque con menor aceptación. El problema es que ninguna hipótesis resuelve de manera definitiva todos los aspectos filológicos, históricos y materiales del término. La onycha es, por tanto, un excelente ejemplo de cómo debe trabajar una aromatología seria: no forzando conclusiones, sino exponiendo las hipótesis con jerarquía crítica.
Gálbano: una materia resinosa de perfil complejo
El tercer ingrediente, chelbenah, se traduce habitualmente como gálbano. En este caso existe un consenso comparativamente mayor, aunque tampoco total. La mayoría de las identificaciones lo relacionan con resinas gomosas de especies del género Ferula, plantas umbelíferas de regiones asiáticas occidentales. Autores clásicos como Teofrasto, Plinio y Dioscórides mencionan el gálbano en contextos medicinales y aromáticos, lo que refuerza la continuidad histórica del término.
Uno de los rasgos más interesantes del gálbano es su perfil olfativo. No se trata de una materia dulcemente balsámica en sentido simple. Posee facetas verdes, amargas, terrosas y penetrantes, que a veces desconciertan a quien sólo piensa el perfume desde categorías modernas de agradabilidad inmediata. Sin embargo, precisamente esa complejidad explica su valor en una composición ritual. En perfumería y en fumigación, no todas las materias desempeñan una función meramente amable: algunas aportan relieve, profundidad, tensión y estructura.
Incienso puro: la resina mejor identificada
El cuarto ingrediente, levonah zakkah, suele traducirse como incienso puro. Aquí el terreno es más firme. La levonah bíblica se asocia de forma ampliamente aceptada con el incienso olíbano, resina procedente de especies del género Boswellia, especialmente vinculadas a Arabia meridional y al Cuerno de África. Su papel en el comercio antiguo está bien documentado, y autores como Teofrasto y Plinio describen tanto su origen como su valor económico.
El adjetivo zakkah, “puro”, no debe pasarse por alto. Probablemente alude a una calidad seleccionada, limpia de impurezas o especialmente apta para el uso litúrgico. En el ámbito de las resinas aromáticas, la pureza afecta no sólo al aspecto visual del producto, sino también a su comportamiento durante la combustión y a la calidad de su emanación aromática. Desde una perspectiva química, el incienso contiene una combinación compleja de compuestos terpénicos y ácidos resínicos que explican su perfil balsámico, luminoso y litúrgicamente tan característico. Este ingrediente enlaza de manera natural con nuestro artículo dedicado al incienso en la Biblia.
La fórmula del incienso y la perfumería ritual del mundo antiguo
La composición de Éxodo 30, 34 adquiere mayor profundidad cuando se la compara con la perfumería ritual del antiguo Próximo Oriente. Egipto desarrolló complejas mezclas aromáticas para templos y ceremonias funerarias; Mesopotamia integró sustancias olorosas en rituales y ofrendas; Arabia meridional se convirtió en eje comercial del incienso y la mirra; y el mundo grecorromano heredó y reinterpretó buena parte de estas tradiciones.
La Biblia participa de ese universo material, pero lo hace desde su propio horizonte teológico. Las resinas aromáticas no aparecen sólo como productos valiosos, sino como componentes de una economía sensorial del culto. El humo perfumado delimita el espacio sagrado, acompaña la ofrenda, expresa separación respecto de lo profano y forma parte de la materialidad misma del rito.
Resinas aromáticas, culto israelita y aromatología
La fórmula de Éxodo 30, 34 ofrece un testimonio privilegiado del lugar que las resinas aromáticas ocupaban en el culto del antiguo Israel. No se trata de una presencia marginal. La selección de ingredientes, la precisión de la prescripción y la sacralidad exclusiva de la mezcla muestran hasta qué punto el aroma formaba parte de la arquitectura simbólica del rito.
Aquí es donde la aromatología aporta una perspectiva especialmente fecunda. Estudiar seriamente estas materias exige integrar filología bíblica, historia del comercio, botánica de resinas, química de productos naturales y técnica perfumística. Sólo así puede evitarse tanto la superficialidad de ciertos textos divulgativos como la tentación de proyectar sobre las fuentes antiguas interpretaciones esotéricas o anacrónicas.
En el Instituto ESB, esta mirada interdisciplinar forma parte de nuestra forma de estudiar y enseñar las materias aromáticas naturales. Por eso, para quienes desean profundizar específicamente en la dimensión simbólica, histórica y ritual de estas sustancias dentro de la tradición bíblica y del mundo espiritual antiguo, resulta pertinente nuestro curso de Aromaterapia Sagrada, donde muchas de estas cuestiones se desarrollan con mayor amplitud y contexto.
Conclusión
Éxodo 30, 34 conserva una de las fórmulas aromáticas más célebres del mundo antiguo, pero su notoriedad no debe confundirse con claridad absoluta. Estacte, onycha, gálbano e incienso puro componen una mezcla litúrgica de notable densidad histórica, y cada uno de esos términos exige un análisis cuidadoso. En algunos casos —como el incienso puro y, con matices, el gálbano— contamos con identificaciones relativamente sólidas. En otros —sobre todo la onycha, y en parte la estacte— la discusión permanece abierta.
Lo que sí puede afirmarse con seguridad es que el texto testimonia una cultura sofisticada de las materias aromáticas: conocimiento técnico, selección cualitativa, formulación ritual y conciencia del valor sensorial del olor en el culto. La fórmula del incienso del Templo no es, por tanto, una mera curiosidad exegética. Es un documento mayor para la historia de las resinas aromáticas, para la comprensión del culto del antiguo Israel y para el desarrollo de una auténtica aromatología de las fuentes antiguas.
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Si deseas profundizar en el estudio de las materias aromáticas bíblicas, te recomendamos también estos contenidos del Instituto ESB:
- La mirra stakté en Génesis: filología bíblica y calidad de la resina aromática
- El incienso en la Biblia: filología, botánica y química de una resina aromática del mundo antiguo
- Curso de Aromaterapia Sagrada
Este artículo forma parte del trabajo del Instituto ESB en torno a la historia, filología y estudio técnico de las materias aromáticas naturales.
Bibliografía
Abrahams, H. J. “Onycha, Ingredient of the Ancient Jewish Incense: An Attempt at Identification.” Economic Botany 33, no. 2 (1979): 233–236.
Brown, Francis; Driver, S. R.; Briggs, Charles A. A Hebrew and English Lexicon of the Old Testament. Oxford: Clarendon Press.
Dioscórides. De materia medica.
Hepper, F. Nigel. Plants of the Bible.
Moldenke, Harold N.; Moldenke, Alma L. Plants of the Bible. New York: Dover.
Plinio el Viejo. Historia natural.
Teofrasto. Historia de las plantas.
Texto hebreo bíblico, Éxodo 30, 34–38.
Septuaginta, Éxodo 30, 34–38.
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