
Cómo unas misiones jesuíticas en Sudamérica acabaron dando origen a la mayor industria mundial de esta esencia
Hace unas semanas hablamos del neroli, el aceite esencial que se obtiene destilando las flores del naranjo amargo. Hoy le toca el turno a su hermano menos conocido pero igual de fascinante: el petitgrain, obtenido del mismo árbol, pero de sus hojas y ramas. Y su historia no empieza en Europa, sino a miles de kilómetros de distancia, en el corazón de Sudamérica.
Qué es exactamente el petitgrain
El petitgrain es el aceite esencial que se obtiene por destilación al vapor de las hojas, pecíolos y ramas jóvenes del naranjo amargo (Citrus aurantium subsp. amara), el mismo árbol del que se obtiene el neroli (destilando sus flores) y el aceite esencial de naranja amarga (prensado en frío de la cáscara del fruto).
Su nombre, del francés petit grain («grano pequeño»), no hace referencia a las hojas, como podría pensarse, sino a los frutos diminutos e inmaduros del naranjo, que en los primeros tiempos de su destilación se incluían junto con las hojas en el proceso. Con el tiempo, la práctica se desplazó casi por completo hacia la destilación exclusiva de hojas y ramas, pero el nombre original —heredado de aquella época— se mantuvo.
Un viaje de siglos: del sudeste asiático a las selvas de Sudamérica
El naranjo amargo es originario del sur de China y el sudeste asiático, y llegó a Europa siglos atrás a través del comercio con el mundo árabe (la misma planta, recordemos, que da nombre al azahar). Pero la parte más singular de esta historia ocurre mucho después, y en otro continente.
Entre los siglos XVII y XVIII, misioneros jesuitas introdujeron el naranjo amargo en las reducciones que fundaron en la región que hoy comparten Paraguay y el noreste de Argentina. Con el paso del tiempo, y tras la expulsión de los jesuitas en 1767, estos árboles se naturalizaron de forma silvestre en el Bosque Atlántico, adaptándose tan bien al clima subtropical que llegaron a formar auténticos bosques de cítricos silvestres. Es más: los propios guaraníes de la región ya distinguían entre distintas variedades de este naranjo naturalizado, a las que llamaban Apepú-jhaí (de piel rugosa y sabor amargo) y Apepú-jheé (de sabor más dulce), mucho antes de que nadie pensara en destilar sus hojas con fines comerciales.
El botánico que inició una industria
La historia de la destilación comercial de petitgrain en Paraguay tiene nombre propio: Benjamin Balansa (1825-1892), un botánico francés con una trayectoria científica que lo había llevado ya por Indochina y otras regiones del mundo. Cuando Balansa llegó a Paraguay en 1875, descubrió una enorme extensión de tierra al este del río Paraguay cubierta por estos bosques de cítricos naturalizados —un recurso que nadie había explotado todavía con fines aromáticos—. En 1876, comenzó a destilar las hojas de estos naranjos silvestres, dando así el pistoletazo de salida a lo que se convertiría, con el tiempo, en la mayor industria mundial de petitgrain.
El éxito de Balansa no tardó en atraer a más productores: hacia 1885 ya existían unas treinta operaciones de destilación distintas en la región, tratando de replicar su modelo.
Paraguay hoy: el mayor productor mundial
Más de siglo y medio después, Paraguay sigue siendo el principal productor mundial de petitgrain, concentrando en torno al 70% de la producción global, con el departamento de San Pedro como epicentro de esta industria —hasta el punto de considerarse un símbolo de identidad regional. El petitgrain paraguayo tiene, además, un carácter propio bien reconocido por los perfumistas: más fresco, verde y herbáceo que el que tradicionalmente se producía en el sur de Francia, donde también se cultiva en menor escala.
El rendimiento del proceso, aunque mucho más generoso que el del neroli, sigue exigiendo cantidad: se necesitan las hojas de aproximadamente 150 árboles para obtener un solo kilo de aceite esencial. Aun así, al tratarse de una materia prima mucho más abundante que las flores empleadas para el neroli, su coste es considerablemente menor —un dato que, como ya explicamos, hace del petitgrain la base habitual de los «neroli reconstituidos» que circulan en el mercado.
Su papel en la perfumería: del agua de colonia a hoy
El petitgrain está tradicionalmente asociado a las composiciones cítricas que dieron origen al agua de colonia. Aunque la fórmula exacta que empleó Johann Maria Farina en su Eau de Cologne original de 1709 sigue siendo, hoy en día, un secreto celosamente guardado por la familia Farina, las descripciones y reconstrucciones de esta fragancia realizadas por especialistas en perfumería —y la propia composición que la casa Farina comercializa en la actualidad bajo ese mismo nombre— incluyen consistentemente el petitgrain junto al neroli, la bergamota y el romero, aportando ese carácter verde tan característico del estilo colonia. Sigue siendo, en cualquier caso, un ingrediente habitual en este tipo de fragancias frescas hasta el día de hoy.
Su lugar en la perfumería natural
Conviene aclarar algo importante: el petitgrain no es simplemente «un neroli barato». Aunque proceda del mismo árbol y comparta cierto parentesco aromático, tiene una identidad olfativa propia, con su propio carácter verde y herbáceo, y su propio lugar en una composición. Usarlo únicamente como sustituto económico del neroli es desaprovechar lo que aporta por sí mismo.
Conclusión
Pocas materias primas de perfumería tienen una historia tan inesperada como el petitgrain: un árbol asiático que llega a Europa de la mano del comercio árabe, cruza después el Atlántico con misioneros jesuitas, se naturaliza en las selvas sudamericanas, y termina convirtiéndose, gracias a la curiosidad de un botánico francés, en la base de toda una industria nacional a miles de kilómetros de su origen. Conocer esta historia es también entender por qué Paraguay, hoy, es sinónimo de petitgrain en el mundo de la perfumería.
Si quieres aprender a trabajar con materias primas como esta, entendiendo su origen, su carácter propio y su lugar en una composición, en el Instituto E.S.B. impartimos el curso de Perfumería Natural, donde profundizamos en el origen y las aplicaciones de cada ingrediente que empleamos.
Referencias bibliográficas
- Arctander, S. (1960). Perfume and Flavor Materials of Natural Origin. Steffen Arctander.
- Chevalier, A. (1942) y Astre, G. (1947), citados en la documentación histórica sobre la introducción del petitgrain en Paraguay por Benjamin Balansa.
- Bourgade (1889). Documentación histórica sobre el desarrollo de las operaciones de destilación de petitgrain en Paraguay tras la iniciativa de Balansa.
- Groom, N. (1997). The New Perfume Handbook (2ª ed.). Blackie Academic & Professional.
Artículos Relacionados

