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Aromaterapia y Psicoaromaterapia

 

Cómo las esencias vegetales nos ayudan a encontrar el equilibrio emocional…

La Aromaterapia actual es una rama de la Fitoterapia (curación a través de las plantas) que se basa en el empleo de los aceites esenciales (a.e. a partir de ahora) que dichas plantas contienen en sus distintos tejidos (semillas, raíces, tallos, hojas, cortezas, resinas, frutos, flores…) siendo muy volátiles y aromáticos. Los estudios y análisis físico-químicos y farmacológicos confirman que los a.e. son productos sumamente potentes y concentrados, con muchas y grandes aplicaciones terapéuticas para el ser humano. Hay distintas maneras de entender y aplicar la Aromaterapia hoy en día. La Aromaterapia Médica (o Escuela Francesa), es la más científica y rigurosa, siendo aplicada por médicos formados a tal fin, especialmente en Francia, Bélgica y países francófonos. Los a.e. se ingieren y también se aplican por vía externa (a través de la piel) en cantidades altas, según el médico estima oportuno para cada paciente y caso. Se obtienen muy buenos resultados en trastornos de tipo infeccioso, aunque debido a su riqueza y diversidad (más de 300 a.e. disponibles), pueden aplicarse a todo tipo de enfermedades y sistemas corporales. También hay profesionales médicos cualificados que integran la Aromaterapia con la Medicina Tradicional China (MTC) logrando notables resultados terapéuticos.

La Aromaterapia Anglosajona, es la más conocida y divulgada por todo el mundo. Es un estilo de Aromaterapia mucho más suave que la anterior, que usa dosis inferiores del a.e. (no suele pasarse del 2%) y que nunca los emplea por vía interna. Sus aplicaciones principales se realizan a través del masaje, las inhalaciones y baños. Es la más difundida a través de libros, cursos, etc., ya que no es necesario ser médico para poderla aplicar, incluso en casa. Es especialmente exitosa en problemas como el estrés, aunque también se aplica en infinidad de situaciones y trastornos. La Aromaterapia Holística es un enfoque más moderno que las dos anteriores, y que incluye y aprovecha lo mejor de ambas escuelas integrándolo. Es mi estilo de trabajo actual. Y la Psico-Aromaterapia, es una corriente relativamente actual que estudia el efecto que tienen los a.e. básicamente a través de la olfacción. Es relativamente reciente también el interés científico y los descubrimientos sobre el sentido del olfato y su relación con la memoria y emociones, la que ha hecho surgir la curiosidad de algunos aromaterapeutas por explorar ese terreno, si bien forma parte de las más antiguas prácticas humanas el relacionar aromas con estados de ánimo (Ayurveda, MTC, medicina hipocrática, Paracelso, Hannemann, etc.).

Hoy en día hay cada vez más sensibilidad e interés por descubrir las conexiones existentes entre cuerpo-mente-emociones.

Hasta la “dura” medicina alopática oficial reconoce el efecto que tienen ciertas emociones en enfermedades y procesos degenerativos (Medicina Psicosomática, Psiconeuroinmunología). Por otro lado, el paradigma Newtoniano que regía a la física –y como consecuencia, a la biología-, tiene los días contados ante los descubrimientos y certezas que aportan la nueva mecánica y física cuánticas. Aunque no hacen más que corroborar las enseñanzas espirituales más antiguas (Vedas), ponen de manifiesto que la mente es la que crea la realidad. Esto nos lleva, en la aplicación de los a.e. a la resolución o paliación de conflictos emocionales, como vectores de información pura y codificada que encierran patrones estructurales resonantes con las frecuencias mentales humanas. Es decir, por resonancia y a través del olfato, nuestro sistema energético vuelve a “resetear” o “reiniciar” procesos mentales que dan lugar a situaciones emocionales dolorosas o traumáticas, ofreciendo la oportunidad de sanarlas a aquellas personas que están en disposición y proceso de hacerlo.

A modo de ejemplo, y dado que este artículo por su extensión sólo puede ser una breve introducción a un tema extenso, podemos observar que los aromas de cítricos (bergamota especialmente, naranja, limón, mandarina, pomelo, lima) son alegres, luminosos, abiertos. Conectan a la persona que los huele con la energía del sol (abundancia, poder, alegría), por eso se les considera como antidepresivos. Siempre es de suma importancia que la persona valore y use aquel de los a.e. que más le atrae o con el que más sintoniza, ya que cada uno de nosotros tiene una conexión única con los aromas y lo que puede ser exquisito para una persona, puede resultar insoportable para otra (generalmente por una ligazón inconsciente a un recuerdo traumático).

Instituto ESB - Aromaterapia y Psicoaromaterapia

Aromaterapia y Psicoaromaterapia

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Cómo influyen los Olores en tu Salud y en la de tu Casa

 

Los expertos nos han explicado por qué es tan importante elegir bien el aroma de la casa:

influye en el ánimo, descanso, bienestar. Sigue sus claves para acertar.

Los olores tiene influencia sobre las emociones, por eso es importante elegir bien a qué huele nuestra casa.

Según Ambipur, al escoger un aroma “hay que pensar en la actividad que se va a desarrollar en la habitación (dormir, estudiar…) para potenciarla con el olor. ”Para saber más hemos hablado con Enrique Sanz, aromatólogo y director de la Escuela Internacional de Aromaterapia, que nos ha recomendado un olor (una esencia natural) para cada habitación:

■ En el recibidor, un aroma neutro y suave. Una mezcla de canela (1 parte) y naranja (9 partes) transmitirá armonía y equilibrio e invitará a entrar en casa.

■ Para el salón, olores cálidos y armoniosos. Bergamota, naranja o mandarina estimulan el bienestar y los pensamientos positivos, por lo que son olores excelentes para una habitación donde se pasa gran parte del tiempo y se desarrollan distintas actividades.

■ Para el cuarto de estudio, un aroma estimulante. El limón, el romero y la menta favorecen la concentración, por eso se recomiendan para un cuarto de estudio o un despacho. Si los niños estudian en su dormitorio, evítalos: no son muy adecuados para dormir.

■ En los dormitorios, un olor que invite al relax. La lavanda es el aroma más conocido y eficaz para favorecer el descanso y reducir la tensión. Un efecto similar tienen la mejorana dulce y el azahar.

■ Y para el baño y la cocina, olores “comodín”. El olor a espliego, tomillo o salvia nos ayuda a activarnos por la mañana, por lo que va bien para el baño; aunque si queremos un baño relajante, hay que volver a apostar por la lavanda. En la cocina, el aroma no debe interferir con la comida. Si es invierno, la canela es más c álida; si es verano, el pomelo o el limón son más refrescantes.

Artículo publicado en la revista CASA SANA

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Cómo influyen los Olores en tu Salud y en la de tu Casa

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10 Aceites Esenciales Básicos en Aromaterapia

ARBOL DEL TÉ, EUCALIPTO CITRIODORA, EUCALIPTO RADIATA, INMORTAL, LAVANDA, MANZANILLA ROMANA, MENTA PIPERITA, ORÉGANO, POMELO, TOMILLO QUIMIOTIPO LINALOL.

ARBOL DEL TÉ (Melaleuca alternifolia quimiotipo terpineol-4): Aceite esencial de origen australiano, de grandes propiedades antimicrobianas. Tiene un espectro de actuación óptimo para incluirlo en el botiquín de primeros auxilios.
Su especialidad son las infecciones de las membranas mucosas de nariz y encías, acné, herpes, infecciones por cándidas e infecciones intestinales virales. Es especialmente interesante en infecciones en genitales (vaginitis crónica por cándidas) e infecciones con tricomónadas. 

EUCALIPTO CITRIODORA (Eucalyptus citriodora): Muy interesante por sus propiedades antiinflamatorias. Reduce la inflamación por picaduras de insectos y la sensación de picor. Aplicado muchas veces al día sobre zonas tendinosas superficiales inflamadas proporciona alivio y mejora. Puede usarse en difusores como antiséptico aéreo.

EUCALIPTO RADIATA (Eucalyptus radiata): Antiinfeccioso, sobre todo antiviral, su uso frecuente mejora y acelera la recuperación de los procesos gripales. Fricciones cada hora en el tórax, al principio de la infección respiratoria. En caso de otalgias, una gota impregnada en un algodón. Buen purificador de la atmósfera en difusores. Carece de las contraindicaciones del Eucalyptus globulus.

INMORTAL (Helichrisum italicum ssp. serotinum): El mejor a.e. conocido para los hematomas. Aplicado abundantemente sobre la zona traumatizada evita la formación del hematoma y favorece su reabsorción. Es también muy bueno para los dolores reumáticos (artritis reumatoide). A tener en cuenta en problemas de coagulación sanguínea.

LAVANDA (Lavandula angustifoliassp. angustifolia): “Comodín” de la Aromaterapia, muy común y empleado. Bueno en quemaduras (aplicar inmediatamente y con muchísima frecuencia) llagas, estados emocionales de alteración y excitación, sobre todo en niños.

MANZANILLA ROMANA (Anthemis nobilis): El aceite esencial de los niños. Uno de los más seguros empleados en Aromaterapia. Efecto relajante y calmante. Bueno en calambres y contracturas, así como en espasmos. Ayuda en momentos de “shock”.
El masaje en el plexo solar con una dilución de este a.e. es bueno en estos casos.

MENTA PIPERITA (Mentha x piperita): Efecto anestesiante aplicada inmediatamente después de un golpe o una picadura. Previene la acción edematosa e inflamatoria posterior. Su uso en frente y sienes es clásico para los dolores de cabeza y migrañas.
Ha de tenerse mucha precaución de que no toque los ojos, ya que es muy irritante. En el caso de que ocurra, limpiar con un algodón empapado abundantemente de aceite vegetal, nunca en agua. Es un buen a.e. para indigestiones y mareos (una gota en una cucharada de miel). Para las obstrucciones nasales, 1-3 gotas en un pañuelo del que se respira, junto con una gota en una cucharada de miel, es un remedio inmediato muy eficaz.
En uso gingival y dental, para calmar los dolores, tiene efecto rápido y duradero.
A evitar en los niños pequeños, puede provocar espasmos de laringe.

ORÉGANO ( Origanum compactum ): Antiinfeccioso mayor, muy potente. Su uso a nivel cutáneo debe ser prudente, ya que es dermocaústico. Diluido en un aceite vegetal, se atenua su agresividad.

POMELO (Citrus paradisii M.): El mejor antiinfeccioso atmosférico conocido. Su uso en difusores permite crear atmósferas sanas que evitan contagios e infecciones eliminando los gérmenes patógenos. Ideal en salas de espera, guarderías, hospitales, etc. Su valor añadido es un aroma cítrico sumamente agradable de efecto antidepresivo.

TOMILLO QUIMIOTIPO LINALOL (Thymus vulgaris quimiotipo linalol): Antimicrobiano y antibacteriano, fungicida en Candida albicans, viricida, parasiticida y vermífugo (tenia, ascaris, oxiuros). Estomatitis candidósicas, gastritis. Enterocolitis (bacterianas, candidósicas, virales), colitis parasitarias. Infecciones vaginales. Bronquitis, bronconeumonías, pleuresías, tuberculosis. Fatiga nerviosa. Reumatismo muscular. Psoriasis y verrugas.  La ventaja de este a.e. es que no es dermocaústico.

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10 Aceites Esenciales Básicos en Aromaterapia

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La Perfumería Natural

Los perfumes son evocadores.

Perceptibles, pero invisibles, tal vez eso les rodea de magia y de misterio. Llegan no se sabe de dónde, nos cautivan y producen cambios en nuestra realidad. Nos relacionamos con el mundo exterior a través de los sentidos.

Vivimos en una cultura en la actualidad muy visual y auditiva, a costa de la infravaloración del resto de los sentidos. Tal vez el olfato es el más olvidado de todos actualmente, ya que el gusto y el tacto se emplean más en las actividades cotidianas en los medios urbanos. Seguramente en el entorno natural de vida de nuestros antepasados no muy lejanos, el sentido del olfato tenía más importancia como detector de experiencias externas y seguramente también, estaba más desarrollado y afinado que en la actualidad. Del mismo modo que puede educarse y mejorarse el oído musical o el gusto para detectar particularidades de un vino, también el olfato puede desarrollarse y hacerse más sensible para disfrutar de los mensajes que los aromas nos comunican. El hombre pasó de emplear el olfato para cuestiones prácticas (alimentación, reproducción, defensa de depredadores, etc.) y de supervivencia, a emplearlo en formas hedónicas de disfrute (cocina, perfumería) o espirituales (ofrendas y rituales a las deidades) de las sensaciones que los aromas producen en nuestro cerebro. Podríamos decir que la perfumería es al sentido del olfato lo que la cocina es al sentido del gusto, para oler no es necesario crear un perfume ni para comer es necesario elaborar un plato, pero el ser humano gusta de cierta complejidad en todo lo que hace.

En principio, el gusto de los humanos por los aromas se basa en las sensaciones agradables que plantas y flores producen en nosotros.

No hay nada comparable al perfume de una flor,

pero el ser humano ha intentado y sigue intentando reproducir y mejorar esas manifestaciones naturales para gozar de las impresiones sensoriales que provocan. Hay algo en los perfumes que provoca cambios en la percepción de la realidad de los seres humanos, de manera que afectan mucho por ejemplo en cuanto a la atracción sexual –en esto tenemos mucho en común con los animales que se comunican sexualmente a través de las feromonas-, cambios en el estado de ánimo, facilidad en evocar recuerdos y experiencias muy antiguas, etc.

Todas estas cuestiones han llevado a crear en todas las culturas y desde tiempos inmemoriales, formas de extraer, conservar y modificar los aromas de las plantas –y posteriormente de algunos animales- para crear mezclas aromáticas que nos hacen sentir bien. Ese es el espíritu de la perfumería y ese es su poder sobre nosotros.

Perfume viene del latín “per fumum” (a través del humo), por lo que hay teorías que dicen que las primeras formas de perfume consistían en quemar hierbas y resinas aromáticas para disfrutar del olor y como dedicación a las deidades celestiales. Hay innumerables referencias en textos de todas las religiones y también sin número de prácticas y rituales en los que se hace uso de los perfumes para este fin. Las escrituras antiguas que se conservan y también restos arqueológicos alimentan la idea de que el perfume siempre fue muy importante para nuestros antepasados y que su uso era común y práctica importante tanto en rituales religiosos como en usos personales y terapéuticos. Los aceites y ungüentos perfumados aparecen en referencias sumerias y egipcias, pasando después a la cultura helénica y judeo-cristiana que dio origen a la actual cultura occidental. La historia del perfume es interesante y compleja, denota la forma en que las personas viven en el mundo y cuáles son sus patrones psicológicos y culturales en cada momento, son una buena expresión de el momento cultural que atraviesa la humanidad, tanto por el tipo de perfumes como por la forma de aplicarlos y conservarlos (por ejemplo, el tipo de envase es muy significativo de la cultura dominante en cada momento).

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Un perfume es una mezcla o combinación de olores.

En la antigüedad, exclusivamente naturales (de fuentes vegetales principalmente), pero en la actualidad suelen ser sintéticos totalmente o con poca cantidad de materias primas naturales. Luego explico el porqué de este cambio. La perfumería es el arte de combinar esas materias primas de forma armoniosa para crear una nueva sensación, una sensación que puede ser desde agradable a gloriosa. Esa mezcla además tiene que ser consistente, ha de tener una persistencia, una duración, una homogeneidad. Y debe de ser original, claro.

Las materias primas de origen vegetal pueden estar en torno a las mil. De las plantas, podemos obtener aromas de prácticamente todos los tejidos vegetales, aunque en cada planta suele haber más aromas en unas partes que en otras. Por ejemplo, en una rosa o un jazmín, es evidente que los aromas se concentran en la flor, pero en un cítrico como la naranja o el limón, tenemos una gran cantidad de esencias en la cáscara. Algunas plantas, en varios tejidos, ese mismo limonero, tiene también una gran cantidad de esencia en las hojas (petit-grain limonero). Existen aromas en las semillas (pimienta, clavo, apio, angélica, cardamomo…), en las raíces (jengibre, vetiver), en las resinas (incienso, mirra), en las maderas (cedro, sándalo), en las hojas y tallos (menta y plantas aromáticas), en las cortezas (canela), en musgos y algas, es decir, en todo tipo de vegetales y tejidos vegetales que encontramos en la naturaleza. Este tipo de aromas suele extraerse mediante destilación al vapor de agua, expresión o diferentes tipos de maceraciones de forma tradicional.

También existen esencias animales (musk o almizcle, ámbar gris, civeta, castóreo),

que en la antigüedad se empleaban muchísimo como fijadores (notas de fondo que sirven para anclar y dar persistencia a la mezcla), así como por sus cualidades afrodisíacas. Este tipo de esencias son sumamente intensas y casi siempre de olores nauseabundos (de tipo fecal), pero que diluidas adecuadamente y utilizadas convenientemente, daban a las composiciones un toque muy apreciado, cálido, sensual y profundo. En la actualidad se emplean mucho menos que antes.

En cuanto a las materias primas sintéticas o artificiales,

suelen ser productos de síntesis de origen petroquímico. En la “paleta” de un perfumista puede haber unas diez mil de estas notas aromáticas. La incorporación de estas fragancias a la perfumería ha cambiado totalmente el panorama y el tipo de perfumes que pueden elaborarse. También la complejidad en el mundo profesional de la perfumería y la desconexión del efecto terapéutico que los aromas naturales tienen sobre el ser humano.

Sin embargo, la manera antigua de elaborar perfumes, sólo a base de materias primas naturales y vegetales, es una forma muy hermosa de trabajar con sustancias naturales que nos hacen sentir bien, de jugar y desarrollar la creatividad de cada cual y de experimentar y crear nuevas mezclas que nos resuenan o nos hacen vibrar, reír y disfrutar.

Un “nez” (hombre-nariz en francés), es decir, un perfumista profesional, es un artista que conoce y memoriza miles de fragancias y es capaz de recordarlas y especialmente, combinarlas en su imaginación, para poder conseguir nuevos efectos. No hay muchos de estos privilegiados en el mundo, y los mejores, naturalmente, trabajan para grandes empresas del sector de la perfumería. Suelen tardar bastantes meses o años en crear nuevas fragancias, tras cientos o miles de pruebas. Su formación como profesional también es completa y compleja, pasando años de conocimiento, práctica y afinamiento de sus habilidades hasta llegar a ser un compositor profesional de fragancias propias.

Pero para tocar un instrumento musical, no es necesario que todos seamos un Mozart o un Beethoven.

Podemos también disfrutar de la música llegando a otros niveles de virtuosismo o, simplemente, desarrollando estilos diferentes. Eso es lo que proponemos con nuestro curso de Perfumería Natural, que cada persona a quien interese este tema o tenga una sensibilidad especial hacia el mismo, puede disfrutar conociendo y empleando las materias primas naturales para crear sus propios perfumes personalizados. Con una base suficiente y con el conocimiento de las materias primas, cómo se manejan y algunas técnicas de perfumería antigua, puede desarrollarse el gusto, la creatividad y el juego de una manera muy hermosa y enfocarse tanto a la creación de aromas estéticos o terapéuticos, ya que la naturaleza no entiende de separaciones artificiales, como la que existe actualmente entre lo que se considera medicina y la perfumería.

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La Perfumería Natural

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Los Aceites Esenciales Equilibran las Emociones

Desde el principio de los tiempos los seres humanos nos beneficiamos de las propiedades sin igual de las plantas en el ámbito terapéutico.

Sin embargo, en los últimos doscientos años se ha perdido esa conexión con la Naturaleza debido a que nuestra civilización considera a las plantas y animales únicamente como proveedores de alimento, fármacos, ropa, combustible, etc.

Esa visión materialista y egoísta ha provocado la situación actual de grave riesgo medioambiental. Desde esa óptica, nosotros estamos separados de la Naturaleza. Nada más alejado de la realidad. Lo cierto es que todos los seres de este planeta viajamos en una enorme nave de la que nadie puede escapar. Por lo tanto, todo lo que ocurre, nos incumbe y nos afecta.

Nuestros antepasados sabían que al estar todo relacionado en el planeta, existen nexos de unión, más con unos seres que con otros. Desde ese punto de vista, por ejemplo, podemos entender porqué ciertas plantas son alimento para algunos animales y veneno para otros.

Desde la óptica occidental y materialista, las plantas, por la composición química de sus principios activos, tienen una determinada función farmacológica. La ciencia actual ha comprobado que, por ejemplo, los fenoles son excelentes antibióticos naturales; los ésteres, antiinflamatorios; los éteres, equilibrantes del sistema nervioso, etc.

Experimentos realizados en la década de los 80 del siglo pasado por los científicos japoneses Torri, S., Fukuda, H., Kanemoto, H. Miyanchi, R., Hamauzu, Y., y Kawasaki, M midiendo la respuesta cerebral (CNV) frente al olor de distintos aceites esenciales vegetales, corroboraron las observaciones empíricas de infinidad de aromaterapeutas sobre sus efectos a nivel mental (básicamente sedantes y estimulantes).

Es también en la década de los 80 cuando el aromaterapeuta inglés Robert Tisserand comienza a divulgar sus investigaciones sobre psicoaromaterapia, siendo uno de los pioneros. La escuela anglosajona de aromaterapia sólo emplea los aceites esenciales por vía externa (olfacción, masaje y baños). Es principalmente a través del masaje o el olfato, que se realizan los tratamientos de aromaterapia enfocados a trastornos emocionales o psicológicos. La escuela francesa de aromaterapia (practicada por médicos), sin embargo, también usa la vía interna para sus tratamientos.

No obstante, la mayor parte de tratamientos de psico-aromaterapia se realizan, básicamente oliendo los aceites esenciales naturales. El masaje es un muy buen recurso, especialmente ya que ayuda a conseguir la relajación necesaria para entrar en estados de paz y tranquilidad y permite así trabajar los problemas emocionales desde un lugar seguro y confortable. Durante el masaje de aromaterapia, hay una pequeña cantidad de aceite esencial que se absorbe percutáneamente y otra parte que se inhala, enviando una señal al sistema límbico/hormonal/emocional el cual puede tener distintas respuestas fisiológicas (siempre de equilibrio y armonización, ese es el ámbito del que se ocupa la psicoaromaterapia).

Efectos de los aceites esenciales en los estados emocionales

La experiencia de oler algo y recordar de inmediato un lugar, situación, persona, etc. muy remotos y totalmente olvidados, es muy común entre los humanos. En efecto, el olfato es el sentido que más rápidamente conecta con recuerdos del pasado presentes en el inconsciente. Ese poder especial de este sentido, puede sernos muy útil en psicoaromaterapia, ya que nos permite, por ejemplo, trabajar con traumas inconscientes que de otra manera son difíciles de hacer aflorar. En este sentido, explorar adonde nos lleva aquel “olor que no me gusta nada”, dentro de la paleta aromática de que disponga el aromaterapeuta, es valiosísimo para poder enfocar la psicoterapia.

El simple hecho de explorar con el cliente qué aceites esenciales le hacen sentir mejor, es una experiencia sumamente relajante y placentera para ambos, terapeuta y cliente. Cuando encontramos aquella fragancia natural que hace vibrar a la persona, que le llena, acabamos de hallar la “piedra filosofal” para el problema emocional que en esos momentos le afecta con mayor intensidad e importancia.

La afinidad aromática

Lo que denomino como “afinidad aromática”, es en mi opinión el elemento esencial en la sesión de psicoaromaterapia, porque nos está dando la clave e información de qué se necesita trabajar en este preciso momento de la vida del consultante. En efecto, en nuestro interior se encuentra un pozo de sabiduría infinita, sólo hay que conectar con ella.

En este caso, de manera inconsciente e irracional (perfecto para nuestra búsqueda), es el propio consultante quien elige el remedio aromático que precisa en ese momento para “arreglar” la emoción en desequilibrio. Muchas veces desde el raciocinio, no podemos llegar al nivel de profundidad que tiene esta conexión con la sabiduría interna propia. Sin embargo, el psico-aromaterapeuta, gracias a una buena formación y sobre todo a la experiencia, sí podrá interpretar “a posteriori” la relación entre el aroma elegido y el posible desarreglo emocional ya que existen ciertas relaciones válidas para un gran número de aceites esenciales y sus correspondientes estados emocionales en desequilibrio.

Algunas aplicaciones de aceites esenciales en Psicoaromaterapia

Son muy valorados por sus aplicaciones: los sedantes (lavanda, mejorana dulce, manzanilla romana y alemana, azahar), los estimulantes mentales y de la memoria (romero, pimienta negra, limón, menta piperita), los reguladores hormonales (bergamota, geranio, incienso, salvia oficinal), los euforizantes (salvia esclarea, pomelo, jazmín, rosa damascena), los afrodisíacos (ylang-ylang, jazmín, sándalo, canela corteza) y los vigorizantes (cardamomo, romero, enebro, lemongrass).

Cuando se trabaja desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, se aplican a los desequilibrios energéticos de los diferentes meridianos que se manifiestan con trastornos físicos y emocionales, los aceites esenciales en forma de acupresión, pudiéndose trabajar un gran número de problemas de forma muy segura.

El ser humano como sistema energético complejo

Durante los últimos doscientos años, se ha presentado a los seres humanos como cuerpos físicos que se mueven, piensan y sienten gracias a una serie de reacciones químicas. Esa visión pobre y materialista, que concibe el organismo humano como una máquina, entiende también la salud y la enfermedad en términos mecánicos: si se me estropea una pieza, voy al taller y la cambio por otra o la arreglo. Pero nunca se plantea porqué esa pieza se ha estropeado.

Las medicinas tradicionales orientales consideran que el ser humano, además de tener un cuerpo físico, está formado por otros cuerpos energéticos no visibles. Que la salud implica un buen funcionamiento y sobre todo, buen flujo de la energía por todo el sistema. Y que la verdadera medicina es aquella que previene, la que evita que la “pieza” se rompa o estropee…

La psicoaromaterapia trabaja a un nivel básicamente energético no visible, pero perceptible. El aroma es una entidad fascinante, porque es invisible y a la vez material, con una composición química poderosa. Un aroma está compuesto por infinidad de moléculas que se evaporan y proporcionan información al entrar en contacto con los receptores olfativos que están conectados al cerebro. Este la percibe e interpreta y, en el caso de los aceites esenciales, tiene un efecto emocional beneficioso.

Con una perspectiva más amplia, la física cuántica actual explica que todo está interconectado en el Universo. Esa conexión primitiva existente entre el reino vegetal y el ser humano, hace que ciertos olores nos devuelvan el equilibrio perdido por un estilo de vida alejado de la naturaleza. La psicoaromaterapia funciona siguiendo las leyes de la ciencia natural que rigen el Universo. Eso quiere decir, entre otras cosas, que hemos de reconocer que no a todas las personas les afectan por igual los mismos aceites esenciales. Así es, el aroma que a una persona le parece maravilloso, a otra puede repugnar. Esto implica por parte del terapeuta paciencia, flexibilidad y amplios conocimientos para poder enfocar el tratamiento adecuadamente.

No todo lo que huele es aromaterapia

Es importante aclarar que la aromaterapia sólo se practica con aceites esenciales de origen vegetal. No entran en ese concepto aromas de perfumería, cosmética o alimentación, que pueden ser muy agradables pero ni son naturales ni provienen del mejor laboratorio que conocemos: la planta.

El ser humano todavía no ha podido copiar la perfección del “laboratorio de la Naturaleza”, ni el equilibrio natural que tiene un buen aceite esencial, destilado de la planta que corresponde a su nombre, de la manera adecuada (el arte de la destilación es básico para conseguir una óptima calidad). Siempre me gusta recordar que una planta es un ser con cientos de miles de años de evolución conjunta con el resto de especies del planeta. Como ecosistema en el que todos estamos interrelacionados, esa evolución conjunta dota de atributos positivos (alimento, medicina, cobijo, combustible) a algunas de ellas, y atributos negativos (venenos) a otras con respecto al ser humano. Cuando una planta es medicinal, tiene un rango de efectividad y seguridad muy alto.

Si llevamos esto a los aceites esenciales que producen, podemos entender que los mejores resultados y el mínimo de problemas resultan de la aplicación de máximas calidades naturales en aceites esenciales en cualquier tratamiento de aromaterapia. Los aceites esenciales naturales nunca se estropean, caducan ni descomponen, aunque como ocurre con los vinos, pueden variar en su color, densidad y notas aromáticas.

Si quieres profundizar más en la aromaterapia y sus beneficios, descubrir el poder y la profundidad de los aceites esenciales como motor de cambio personal, esta formación online te puede interesar: Curso online Emociones y aceites esenciales

 

Instituto ESB - Los Aceites Esenciales Equilibran las Emociones

Los Aceites Esenciales Equilibran las Emociones

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Las Aplicaciones de la Aromaterapia Actual en Spa

Si existe un concepto en terapias naturales tan cercano a la idea que solemos tener de SPA y que de hecho les hagan parecerse como dos gotas de agua, este es sin duda, el de Aromaterapia.

Aromaterapia

encaja en todas y cada una de las múltiples facetas y actividades que puede englobar la actividad SPA y proporciona desde buenos a muy buenos resultados en todas ellas.

Pero primero aclaremos lo que es y lo que no es Aromaterapia.

Básicamente, Aromaterapia es una terapia natural basada en el uso de aceites esenciales puros de origen vegetal cuya finalidad es conseguir el estado de equilibrio que quien los necesita. Los aceites esenciales (mal llamados esencias) son extractos vegetales muy potentes que se obtienen básicamente por destilación al vapor de agua. En aromaterapia de calidad sólo se emplean aceites esenciales puros (puros quiere decir que no están manipulados, diluidos, adulterados, mezclados, etc.) y esto proporciona todas las garantías de éxito en un buen tratamiento junto con la buena formación del profesional que los aplica, claro.

Aromaterapia no es la aplicación de cualquier cosa que huela con finalidades terapéuticas, estéticas, cosméticas, etc. Es decir, si no empleamos aceites esenciales puros y de origen vegetal, no estamos haciendo aromaterapia.

Por desgracia, en el mundo de las terapias, estética y SPA existe una gran confusión al respecto. “A río revuelto, ganancia de pescadores”: algunos profesionales están empleando productos con la etiqueta “aromaterapia” que no lo son, ya que los aromas y esencias artificiales son infinitamente más económicas que los aceites esenciales naturales, se presentan siempre iguales (los productos naturales no, son productos de cosecha como los vinos, y pueden cambiar) y permiten trabajar con gamas de aromas que la naturaleza no produce (esos aromas a vainilla, chocolate, rosa, azahar, etc., tan habituales…).

Por suerte, cada vez existe más formación y concienciación por parte de profesionales y público y algunas marcas de calidad acompañan el mercado español con una excelente y muy alta calidad actualmente, impuesta por los criterios imperantes en el exigente mercado de la aromaterapia médica francesa (medicina aromática) a precios más que razonables.

Tipos de SPA y sugerencias de Aromaterapia aplicada

Si nuestro concepto de SPA trabaja con aguas termales y minerales, pueden aprovecharse muy bien las propiedades de los aceites esenciales gracias a las soluciones hidrosolubles. Esto permite que sustancias que normalmente flotan en el agua, como son los aceites esenciales puros, se disuelvan completamente y conviertan en minúsculas gotitas que amplifican la actividad al ponerse en contacto con la máxima superficie posible de piel. Estas soluciones normalmente las prepara el laboratorio con tensoactivos solubilizantes, que permiten que se mezcle el agua y el aceite esencial de forma uniforme.

■   En el caso del masaje, hay que saber que esta es la manera en que más tratamientos de aromaterapia se hacen en el mundo diariamente. Por lo tanto, hay una especial afinidad entre masaje y aromaterapia que el SPA puede aprovechar, tanto en su vertiente terapéutica como en la relajante. El masaje terapéutico que realiza un fisioterapeuta puede complementarse perfectamente con las propiedades analgésicas, antiinflamatorias, circulatorias, relajantes, sedantes, tonificantes, estimulantes, inmunoestimulantes, etc. que tienen muchos aceites esenciales. De igual modo, el masaje relajante es una de las aplicaciones más efectivas y agradecidas que pueden realizarse con aceites esenciales ya que el tratamiento del estrés es uno de los que mejor resuelven.

■   Los tratamientos de belleza son otro de los campos importantes donde la aromaterapia profesional se desenvuelve muy eficazmente. Existen tratamientos con aceites esenciales y vegetales (estos últimos suelen ir conjuntamente en casi todos los tratamientos de aromaterapia) para prácticamente cualquier aplicación en estética y belleza. Como auténticos tesoros vegetales que son, estas joyas vegetales de increíble potencia facilitan al profesional la creación de tratamientos individualizados muy eficaces, originales y creativos.

■   En los SPA urbanos o de día, es muy eficaz como hemos dicho antes en los tratamientos relajantes y anti estrés. Algunos a.e. muy empleados para ello serían: Azahar, bergamota, lavanda, mejorana dulce, mandarina, petit-grain…

■   En los SPA de hoteles, donde la estancia suele ser más larga, es interesante la aplicación de protocolos de tratamiento estético o terapéutico de varios días. Existen cientos de aceites esenciales que encajan en este tipo de aplicaciones.

■   En los SPA de bienestar (Wellness), donde se trabajan hábitos alimentarios y rutinas de cuidado personal que ayuden a mejorar la salud del cliente en el futuro, pueden implementarse tratamientos que trabajen sobre las emociones (psicoaromaterapia).

■   Los Pamper SPA (o de cuidados) que buscan el entrenamiento para la resolución del estrés diario, son especialmente indicados para las aplicaciones de psicoaromaterapia comentadas anteriormente.

■   Los SPA terapéuticos pueden beneficiarse de los conocimientos y experiencia que la Medicina Aromática francesa tiene en cuanto a este tipo de tratamientos, haciendo unas terapias efectivas y agradables a la vez.

■   Y para finalizar, los SPA holísticos son los que mejor encajan con la filosofía de la Aromaterapia, ya que en esencia buscan el equilibrio y sanación cuerpo-mente-espíritu. Hay muchas aplicaciones (masaje, inhalaciones, difusión ambiental, baños) excelentes para trabajar en esta línea con aromaterapia.

Las Aplicaciones de la Aromaterapia Actual en Spa

Importancia de la buena formación del profesional de SPA

Aunque la buena práctica de la Aromaterapia no es difícil, contrariamente a lo que muchas personas piensan, lo cierto es que si es compleja. Es decir, hay muchos aceites esenciales que conocer para poder aplicar tratamientos eficaces y personalizados y eso requiere de cierta formación. No es cierto que sean peligrosos, como también se dice de forma alegre y despreocupada, no son más peligrosos que cualquier otro producto químico que podemos encontrar en el hogar de venta libre (muchas veces mucho menos peligrosos que medicamentos y productos de limpieza). Pero si es cierto que son muy potentes y que con unos conceptos básicos muy claros, el profesional difícilmente verá un problema en sus clientes aplicando correctamente la Aromaterapia.

Importancia de la calidad de los aceites esenciales empleados

A riesgo de parecer repetitivo, nunca me cansaré de recordar la importancia de este concepto. Por dos cosas: 1) la calidad nos garantiza la efectividad que esperamos 2) nos evita los efectos indeseables que producen las malas imitaciones. En más de veinte años de experiencia como fabricante de productos cosméticos a base de aceites esenciales, el único problema serio que tuve en una ocasión, fue, precisamente, por haberme “colado” un proveedor un “reconstituido” en vez de un aceite esencial puro. Una mascarilla de belleza que siempre había funcionado excepcionalmente bien, de repente comenzó a producir sensibilizaciones e irritaciones. Eso sí, con todo tipo de documentación técnica… Investigados los componentes, el único que había variado era ese y, en efecto, no era un aceite esencial puro como solía emplearse.

¿Cómo sabemos que el aceite esencial es de la calidad necesaria?

Desde luego, cuando le digan que esa empresa “es la mejor del mundo”, ya se lo están diciendo casi todo. Una empresa seria de aromaterapia jamás dirá eso, porque sabe que estas materias primas son productos de cosecha. ¿Creería a alguien que le dijese que su vino es el mejor del mundo? ¿O sus lechugas? ¿Cómo lo sabe? No es más que una opinión y una estrategia de marketing barata y poco elegante. Por desgracia en este tema en nuestro país, lo que sobra son charlatanes y lo que falta profesionales.

Exija siempre: Nombre botánico de la planta de la que proviene el aceite esencial, quimiotipo (si lo tiene), parte de la planta de la que se obtiene, si es o no de cultivo ecológico (aval) –esto no quiere decir que uno de origen silvestre no pueda ser mejor-, y sobre todo, trayectoria de la empresa: si le facilita boletines de análisis si los pide, fichas técnicas, formación profesional adecuada, publicaciones… Intente tener una formación básica suficiente para entender y sacarle todo su jugo a esta hermosa terapia y darles el mejor servicio a sus clientes.

Las Aplicaciones de la Aromaterapia Actual en Spa

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Peligros de los Aceites Esenciales, ¿Existen o no?

La Aromaterapia emplea aceites esenciales puros extraídos de plantas,

pero estos extractos vegetales son tan potentes y concentrados que requieren de un especialista con conocimientos técnicos y experiencia para evitar problemas y aprovechar sus propiedades y beneficios al máximo.

En las últimas décadas, la divulgación y la popularización de la Aromaterapia han conseguido que se conozca y se aplique cada vez más en los campos de la estética, la cosmética y el masaje, gracias a las excelentes propiedades terapéuticas, energéticas, psico-emocionales y espirituales de los aceites esenciales utilizados. Pero, por desgracia, también ha implicado que se banalice su práctica debido a la falta de formación e información adecuadas para los profesionales.

Trabajar con aceites esenciales no es lo mismo que ser aromaterapeuta. Un buen especialista no se consigue con unas pocas horas de formación en una casa comercial para vender sus productos; ser aromaterapeuta supone una formación específica imprescindible y trabajar con toda la filosofía que acompaña a esta terapia.

Tendencias de la terapia

En estos momentos existen dos corrientes principales en el mundo de la Aromaterapia: la Escuela Francesa y la Escuela Anglosajona. No se trata de centros donde se imparten enseñanzas, sino más bien de corrientes filosóficas con distintas formas de entender la aplicación de la terapia.

El químico cosmético francés René Maurice Gattefossé fue el fundador y el que acuñó el término Aromaterapia en los años 20 del siglo pasado, además de ser el principal exponente de la Escuela Francesa. En este enfoque mucho más científico, los aceites esenciales son tratados como cualquier otra medicina, recetados por médicos y dispensados por farmacéuticos, administrados por vía externa o interna y trabajados en dosis bastante altas, incluso puros.

Por su parte, Marguerite Maury comenzó a su vez a desarrollar una forma distinta de trabajar con los aceites esenciales que supondría el nacimiento de la Escuela Anglosajona. En este enfoque se prefiere trabajar por vía externa, en lugar de ingerir de manera “médica” los aceites esenciales, a través de masajes e inhalaciones en dosis bajas (no más del 2%), por lo que iba dirigido especialmente al ámbito de la estética, la cosmética y el bienestar. Este es el tipo de Aromaterapia que más se ha conocido y divulgado por todo el mundo, siendo además el más utilizado hoy en día por la seguridad y tranquilidad que ofrece a los profesionales. Sin embargo, los seguidores y divulgadores de este enfoque promovieron una filosofía de trabajo con ciertos dogmas que se han perpetuado entre profesionales, escuelas y alumnos sin criterios comparativos científicos reales, en especial sobre el tema de la toxicidad.

Peligros de los Aceites Esenciales, ¿Existen o no?

Mientras la Aromaterapia Médica o Francesa

cuenta con un conocimiento exhaustivo de la composición y estructura química de los aceites esenciales, así como de sus efectos farmacológicos y toxicidad, permitiéndole administrar dosis altas con total seguridad;

la Aromaterapia Anglosajona,

la más difundida, tiene un conocimiento muy superficial a este nivel, lo que ha llevado a que los profesionales que la aplican y enseñan desconozcan estos efectos de forma total o parcial, optando por la exageración y eliminando el uso de ciertos aceites esenciales al temer los posibles efectos negativos.

Sin peligro tóxico

A causa de esta poco beneficiosa práctica para la Aromaterapia, se han estigmatizado los aceites esenciales a nivel popular y profesional en muchos sectores (incluso el farmacéutico en ocasiones) con etiquetas como “peligrosos” y “tóxicos”. Sin embargo, la realidad y los datos científicos, nos demuestran que eso es completamente falso siempre y cuando la Aromaterapia se aplique correctamente y en las dosis normales.

Por ejemplo, no es posible intoxicarse con un aceite esencial por vía externa o tópica en las dosis con las que se trabaja normalmente en la Escuela Anglosajona, de 1 a 2%. Los datos científicos en cuanto a las cantidades de aceites esenciales que la piel absorbe en concentraciones del 2% (las típicas empleadas en aceites de masaje, por ejemplo) demuestran que, en el mejor de los casos, la piel absorbe el 50% de los mismos. Esto quiere decir que en 10 ml de preparado, la piel absorbería menos de 100 mg de aceite esencial (0’1 g), siendo esa la cantidad que pasaría al torrente sanguíneo. Y, normalmente, en un masaje de cuerpo entero ni siquiera usamos 10 ml.

En un aceite esencial que se considera muy tóxico como el de poleo-menta (Mentha polegium), donde la dosis letal 50 (DL50) es de 0’4, un adulto de 70 kg necesitaría ingerir 28 g para  llegar a una dosis mortal. De 0’1 g a 28 g hay un abismo, nadie usa esas cantidades para una aplicación de Aromaterapia, ni siquiera los médicos por vía interna. Esta es la realidad, y pocos aromaterapeutas trabajamos con aceite esencial de poleo, que se emplea más como aroma para la industria alimentaria, pero podemos ver que algunos aceites esenciales mucho más comunes, como la Salvia (Salvia officinalis) o el Romero (Rosmarinus officinalis quimiotipo alcanfor), también son desechados de un plumazo del maletín del aromaterapeuta con muy poco criterio por los anglosajones. En el caso de las inhalaciones, todavía es peor, porque la cantidad que realmente va a la sangre como mucho y con muy buenos difusores, llegaría al 40%.

Esto no quiere decir que un aceite esencial por vía externa no pueda producir una reacción alérgica, un ataque de asma o irritaciones en la piel. Lo que quiero hacer notar es que esos problemas que pueden producir a veces no constituyen en ningún caso una intoxicación ni existe riesgo de muerte o envenenamiento como ocurre con cualquier producto tóxico o venenoso.

La importancia de la formación

Entonces, si la toxicidad siempre se refiere a la ingestión o administración de aceites esenciales por vía interna, y la Aromaterapia Anglosajona nunca emplea esa vía, ¿dónde está el problema? Yo creo que está en falta de formación, así como en la obstinación de no acercarse a lo que se conoce científicamente sobre la toxicidad real y contraindicaciones que puedan tener los aceites esenciales.

También hay que reconocer que muchos libros de Aromaterapia van dirigidos al público general, por lo que puede resultar arriesgado dar indicaciones de uso interno, ya que nunca se sabe cómo se va a emplear esta información: el común de los mortales suele tener la idea de que “si 2 gotas funcionan, 10 funcionan mejor”. En el caso de aceites esenciales tan potentes, no podemos permitirnos esos lujos: las dosis médicas suelen ser de entre 3 y 9 gotas al día en 3 tomas (1-3 gotas 3 veces al día). Si se respeta esa dosis médica no hay riesgos, pero si la persona se auto-medica y se excede, surgen los problemas y los casos de intoxicación. También ha habido casos de intoxicación en niños que han ingerido por accidente dosis altas para su peso; por ello es importante tener mucho cuidado para que los recipientes no estén a su alcance y eliminar los tapones que puedan abrirse completamente, de modo que no puedan ingerir más que algunas gotas como mucho.

Este tema es muy extenso, y existen además muchos tabús absurdos con los aceites esenciales, el embarazo, el parto, los bebés y niños, los hipertensos y los epilépticos que carecen de fundamento empírico y científico. Para terminar, se puede decir que como norma general, trabajados por vía externa, en las dosis adecuadas (1-2%), y con la formación necesaria, los aceites esenciales carecen de peligros y ofrecen una gran cantidad de ventajas a sus usuarios.

Peligros de los Aceites Esenciales, ¿Existen o no?

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Psicoaromaterapia, Aceites con Sensibilidad

Las esencias tienen un gran poder sobre nuestras emociones y son capaces de despertar en nuestro cerebro un mensaje positivo, que reequilibra mente y espíritu.

¿Puede un simple olor cambiar las emociones?

O lo que es lo mismo, ¿Realmente un aroma puede ayudarnos a sentirnos mejor? Pues sí, y está científicamente demostrado. Las esencias pueden ser una eficaz herramienta para complementar cualquier terapia de belleza orientada a potenciar el bienestar. Volatilizadas en la cabina, pueden convertir una sesión de belleza en una experiencia sublime, ayudando al cliente a reconectar con su yo más profundo.

El termino aromaterapia se entiende como aquella terapia basada en el empleo de aceites esenciales procedentes de la planta y que da nombre al A.E en sí. Cuando hablamos de este tipo de técnicas es imprescindible tener en cuenta un aspecto de vital importancia, y es que las esencias utilizadas deben ser totalmente puras. Es decir, es imprescindible que no estén adulteradas ni estén creadas artificialmente en laboratorio, como por ejemplo las fragancias de té verde o los famosos “musk” de origen petroquímico.

Se sabe que la planta tiene un nivel de perfección y una evolución conjunta con el ser humano y, por tanto, posee una capacidad terapéutica ilimitada. Pero para que esta afinidad persona-planta sea realmente beneficiosa es imprescindible asegurarse de que el aceite obtenido es realmente natural.

En psico-aromaterapia,

las esencias vegetales se convierten en las llaves maestras que abren las cerraduras de nuestro poder de autocuración.

Como la profesional sabe, las terapias holísticas conciben a la persona como un complejo entramado de energías y realidades (física, mental, emocional, espiritual) que se interconectan e interpenetran, y que por tanto, afectan unas a las otras. Esta concepción de la persona como un todo es la base de muchas culturas ancestrales como la Medicina Tradicional China, Ayurveda… Y es precisamente bajo esta perspectiva desde donde trabaja la aromaterapia y la psico-aromaterapia. La finalidad de esta  disciplina es devolver a la persona el equilibrio perdido; es decir, volver a lo que ya somos. No se trata de curar, sino sólo de ayudar a que esta energía fluya, circule, se desbloquee…

Psicoaromaterapia, Aceites con Sensibilidad

Desde el punto de vista científico,

las emociones responden a una energía en movimiento (e-motio). Estos sentimientos no son, por tanto, ni buenos ni malos. El problema está cuando dicha energía se bloquea, deja de moverse, o lo hace más lentamente. Es entonces cuando surge el malestar, dolor, sufrimiento… en Este sentido, podría decirse por el ejemplo que el miedo en toda la extensión de la palabra, (miedo a sufrir, a que nos falte algo, al abandono…) está estrechamente relacionado con la desconexión de lo que realmente somos: pura energía vital en movimiento. Al estar separados de nuestra fuente, nos sentimos carentes de algo, desconectados, lejanos de nosotros mismos.

Y es a partir de este sentimiento desde donde fluyen todas las emociones negativas, e incluso muchas enfermedades de carácter físico. La falta de confianza y conexión con nosotros se transforma entonces en dolor, depresión, malestar, desgana, ira, rabia… La finalidad de la psico-aromaterapia no es combatir o luchar contra este sentimiento, pues el poder de los aceites esenciales reside en su capacidad para ayudar a transformar estas energías bloqueadas de nuevo en flujo energético.

Si partimos de la base de que una emoción no es más que una manifestación de la energía,

es evidente que hay una serie de aceites más adecuados para hacer fluir ese tipo de energía que otros. Pero esta teoría no es del todo cierta, porque hay que tener muy en cuenta otro factor que a veces pasamos por alto y es la relación de la  persona con el aceite esencial; sus recuerdos, memoria, gustos… lo que vendría a ser su “afinidad aromática”. Muchas veces lo que para una persona es un olor delicioso para otra puede llegar a ser desagradable o incluso insoportable. Este sentimiento viene provocado porque la persona, en algún momento de su vida, tuvo una experiencia negativa en la que dicho olor estaba presente, por lo que conecta o asocia el aroma con esta situación traumática.

De ahí que el aromaterapeuta deba, en todo momento, personalizar la sesión, y saber encontrar el aceite más indicado en cada momento, teniendo en cuenta las necesidades de su cliente y este vínculo aroma-persona. Ni que decir que en la psico-aromaterapia este feed back cobra un protagonismo crucial, por lo que se requiere un estudio mucho más profundo de la persona. El experto debe ser capaz de crear una empatía con el cliente y conocer todos y cada uno de sus planos emocionales. Es importante transmitirle que para alcanzar un estado de equilibrio total éste debe tomar conocimiento de su realidad y hacerle ver que en este viaje por la vida, los  problemas o dificultades adquieren la relevancia que uno les da; por lo que hay que aprender a restarles importancia y aceptar aquello que no se puede cambiar.

Desde el Blog - Psicoaromaterapia aceites con sensibilidad

Psicoaromaterapia, Aceites con Sensibilidad

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Reivindicando la palabra «Aromaterapia»

Hoy estaba leyendo por casualidad el blog de un profesor de aromaterapia brasileño que hablaba de las diferentes “calidades” de aceites esenciales y de lo eficaces que eran los reconstituidos frente a los naturales, siendo por supuesto mucho más baratos y asequibles, hablando de forma resumida y rápida, para qué vas a usar un aceite esencial puro cuando tienes infinidad de alternativas químicas y naturales mucho más baratas…

Esto me hace enlazar con otros profesionales (iba a ponerlo entre comillas, pero no, son profesionales) que usan en sus formaciones de aromaterapia todo tipo de fragancias, muchas 100% sintéticas y que no tienen ni gota de producto natural, aunque, evidentemente, no lo venden de tal manera porque la gente no les compraría si confesasen la verdad: estas “esencias” huelen bien pero son artificiales.

Yo no soy nadie, como para imponer mi criterio, ni desde luego, mejor que nadie, pero si me gustaría invitar a l@s lector@s a reflexionar sobre qué consideramos “aromaterapia” y qué productos merecen ese calificativo.

Es fácil mezclar “churras con merinas”

y decir que cualquier cosa que huele tiene un efecto de aromaterapia, pero desde mi punto de vista, esto no es cierto. El que los olores tengan efecto sobre la mente, quiere decir que también tienen efecto sobre el cuerpo y sobre todo lo demás que consideremos “ser humano”. Esto es evidente en el caso de los aromas artificiales, como los que se usan en la perfumería moderna, que pueden incitarnos al deseo sexual ya que están diseñados para seducir. Y funcionan, eso es innegable.

También se aplica esta observación para todo tipo de aromas que se incluyen en alimentos, bebidas, detergentes, cosméticos, y que tienen un efecto incluso fisiológico (recuerden lo que hace su estómago cuando huele algo muy rico en el ambiente, aunque sea un aroma de azúcar tostado artificial).

Entonces, reconociendo de entrada que los aromas artificiales tienen un efecto sobre el cuerpo y la mente humanos, pasamos a la segunda parte ¿qué es aromaterapia?

Pues según el fundador del término, el creador del concepto, René Maurice Gattefossé, es una terapia a través de los aromas, pero en este caso, de los aromas de las plantas, los aceites esenciales. Ese es el origen del término y la realidad de su aplicación terapéutica desde sus inicios, el Sr. Gattefossé no empleaba esencias sintéticas sino exclusivamente aceites esenciales naturales de las plantas.

Y así sigue siendo para la mayor parte de aromaterapeutas del mundo. Cualquiera que capte el espíritu de esta terapia natural, sabe que estamos hablando siempre de una rama de la fitoterapia, de la medicina ancestral que se pierde en la noche de los tiempos y que se basa en el empleo de plantas y sus extractos (en este caso, aceites esenciales).

Desde esta perspectiva, de respeto por los orígenes y de sentido común, reivindico el término “Aromaterapia” exclusivamente para aquellas terapias y usos basados en aceites esenciales obtenidos por destilación y expresión de las plantas

Reivindicando la palabra Aromaterapia

Aceites esenciales, que además, hoy en día, deben de ser puros y no manipulados (no nos sirven los rectificados, desterpenados, etc.), y que en el proceso de crecimiento de esta terapia, cada día implican más un cuidado proceso de extracción y calidad de las materias primas empleadas (plantas), un escrupuloso control de la denominación botánica de la planta procesada y tras el análisis pertinente, la determinación de parámetros importantes al consumidor como el quimiotipo o bioespecificidad y otros que determinen cambios importantes como para que dicho aceite esencial pueda tener unas propiedades terapéuticas determinadas.

Este criterio “Aromaterapia” no debe aplicarse a mezclas de productos naturales ni a productos sintéticos parecidos a naturales. Por ejemplo, a base de ciertas moléculas aromáticas de origen natural, podemos hacer reconstituidos baratos de melisa, azahar, rosa, etc. 100% naturales. Ese tipo de “juego” está muy bien para la perfumería, pero no para la aromaterapia. Y los profesionales que quieran hacer sus tratamientos con ese tipo de productos, baratos, reproducibles, etc., están en su derecho de hacerlo, pero que al menos se tomen la molestia de inventarse una terminología adecuada, igual que hace unas décadas hizo la gran industria de la perfumería con el término “aromacología” y desde luego que no se consideren aromaterapeutas porque están faltando a la base de nuestros principios.

Quienes creemos que lo natural, auténtico, producido por una planta que tiene miles de años de evolución conjunta con el ser humano en el planeta, es superior a lo creado en el laboratorio de la fábrica de esencias, tenemos todo el derecho del mundo a que el término “Aromaterapia” no se aplique indiscriminadamente a cualquier cosa que huela. No es lo mismo el aceite esencial que obtenemos de la flor del azahar que las infames esencias con aroma azahar que encontramos en ambientadores, cosmética y perfumería. No tiene el mismo efecto, las mismas propiedades ni produce las molestias y efectos secundarios de la agresiva química aromática artificial. ¡Y es infinitamente más caro!

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